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domingo, 28 de octubre de 2018

Vuelve la 'Ruta del Bakalao' en ensayos e investigaciones recientes

Estos últimos años hemos visto una eclosión de publicaciones sobre la conocida como "Ruta Destroy o Ruta del Bakalao", los 90 han vuelto para quedarse una temporada entre nosotros al igual que hace unos años se empezó a revisar La Movidaahora es el momento de nuestro pasado poligonero más reciente. 


¡BACALAO!
HISTORIA ORAL DE LA MÚSICA DE BAILE EN VALENCIA, 1980 – 1995 
Luis Costa

Fruto de un año y medio de trabajo, y de cientos de horas de entrevistas con los principales actores y protagonistas de la escena musical y empresarial, ¡Bacalao! es el primer libro que aborda de manera exhaustiva, seria y rigurosa el panorama musical y de ocio nocturno valenciano del periodo que se extiende desde principios de los ochenta a mediados de los noventa.
Tras la muerte de Franco, y en plena Transición, España vivió un periodo de esplendor cultural underground que, influido por la eclosión del punk británico, sentó las bases de una nueva escena artística, sobre todo musical, que, en Valencia, a partir de la iniciativa de unos pocos emprendedores y visionarios, fraguó el alumbramiento de algunas de las discotecas más innovadoras y avanzadas de Europa. Allí empezaron a operar los primeros DJ del país, mezclando los vinilos que importaban de Londres o que traían las intrépidas tiendas de discos que empezaron a proliferar en la ciudad. Nacía así una cultura de clubs cuyos bastiones fueron discotecas como Barraca, Chocolate, Espiral, Spook Factory, Puzzle, A.C.T.V o N.O.D.
Los primeros años de espíritu vanguardista y transgresor, y los pioneros conciertos que se organizaron en algunas de estas salas, desembocaron en la consolidación de un modelo de ocio nocturno que explotó el frenesí de una juventud que buscaba encontrar sus propios referentes y halló en el esparcimiento frenético de la noche una forma de liberación. Liberación que propiciaron las drogas —al principio la mescalina, y luego el éxtasis, la cocaína y el speed— que cientos de jóvenes consumían en las diferentes discotecas, algunas de las cuales abrían en horario de after hours, en un circuito que se podía prolongar ininterrumpidamente durante el fin de semana, y a veces más allá. Pronto, el fenómeno se tornó masivo, y las fiestas de la llamada «Ruta del Bakalao» o «Ruta Destroy» se hicieron multitudinarias. Brotaron sellos discográficos y productoras que alimentaban la demanda musical de las salas, y los gigantescos parkings que se habilitaron para los coches que allí acudían acabaron por transformarse en prolongaciones de las fiestas que tenían lugar en el interior de los clubs.
Este libro pretende dar cuenta por primera vez de esta historia de nuestra cultura cuyo legado ha quedado desdibujado y deformado por lo que trascendió a través del eco distorsionado de los medios de comunicación. En forma de historia oral, ¡Bacalao! revive tanto aquellos años de frenesí como la música que se produjo y pinchó en aquel tiempo.
http://editorialcontra.com/producto/bacalao-historia-oral-de-la-musica-de-baile-en-valencia/
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20161230/bacalao-contra-luis-costa-entrevista-5709469
https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-luis-costa-ruta-bakalao-formula-inventada-prensa-no-entendio-nada-201701250044_noticia.html

«Por lo que puedo recordar, todo estaba ocurriendo antes en Valencia que en Ibiza. Creo que el primer éxtasis venía de allí, de Valencia. Recuerdo que, después del concierto que dimos en Barraca, todavía estábamos de fiesta a las diez de la mañana.»
Shaun Ryder, Happy Mondays.


Valencia Destroy
Podcasts de Eugenio Viñas.

En 1975 miles de jóvenes en toda España se abrieron a las libertades gracias a la ausencia de normas, el aluvión de influencias culturales llegadas desde todo el mundo y el ansia por explorar los límites tras el fin de la dictadura.
Aquella explosión que generó la Movida, el folk catalán o el Rock Radikal Vasco dio lugar a una escena que acabaría sepultada por su propio mito. Hoy, ninguno de sus protagonistas quiere oír su nombre, pero todos la conocemos como la “Ruta del Bakalao”.
Llegados de todas partes, y ajenos a lo establecido, artistas plásticos, músicos, dj’s, performers, dramaturgos y diseñadores experimentaron en València durante la década de los años 80. Sin embargo, el relato construido a partir de los 90, ligado a la masificación del fenómeno, su mercantilización y las muertes en accidente de tráfico, es el que ha sobrevivido y el que permanece en la memoria colectiva.
Valencia Destroy es la historia de un lugar mágico en el que confluyeron decenas de miles de jóvenes para imaginar su propia identidad y crearla sin filtros. Es la historia no contada de quienes hicieron posible y disfrutaron de un momento de libertad irrepetible que rompió con el pasado y dibujó el futuro que nadie esperaba para ellos.
https://www.podiumpodcast.com/valencia-destroy/
https://elpais.com/elpais/2017/09/22/tentaciones/1506078108_896844.html

La Ruta 
https://larutadelbacalao.blogspot.com/

El Blog La Ruta surgió en mayo de 2008 como soporte y medio de difusión del libro con idéntico nombre. Con el tiempo, el blog fue adquiriendo personalidad propia hasta convertirse en medio de opinión e información de la escena clubbing. Junto a él se fueron abriendo perfiles en Youtube y Facebook conformando un espacio multicanal que intenta reflejar, más allá de la idea inicial, las propuestas y culturas que emergen bajo una bola de espejos. Aquí podrás encontrar noticias, exclusivas, artículos de opinión y entrevistas a los artistas que me parecen más interesantes, independientemente del estilo sónico o de su pertenencia al mainstream más comercial o underground más reducido y marginal.

David Sáenz

EN ÉXTASIS. El Bakalao como contracultura en España.
Joan M. Oleaque y prólogo de Kiko Amat.
https://www.barlinlibros.org/en-xtasis/

La música de baile conocida como bakalao se anticipó a la mayoría de la electrónica global como tendencia de consumo frenético, y ha quedado profundamente unida a la historia social de España. Más allá de lo sonoro y lo estético, fue una forma de vida para varias generaciones, inaugurada en los ochenta en nuestro país y que, con sus metamorfosis secuenciales y cambios en barrena, se extendió hasta entrado el nuevo milenio. De hecho, hoy sirve de inspiración tanto a rememoraciones eruditas como a corrientes internacionales comerciales y tremebundas. Valencia, donde nació, y España, donde arrasó, vivieron hasta sus últimas consecuencias el inicio moderno de la música de baile masiva como hipnosis colectiva. Algo que, años después, se magnificó en el resto del mundo. Un torrente popular de energía y ganas de vivir que, bajo el paraguas de diversas vanguardias en un principio y de la masificación callejera del fenómeno después, se convirtió en una revolución juvenil nacida de la nada y contra la nada. Algo que ha cambiado para siempre el concepto de ocio nocturno, convirtiéndolo en una carrera sin freno hacia un presente constante, eterno y desbocado de hedonismo.
Este ensayo periodístico, publicado en 2004 en catalán y ahora actualizado y traducido por primera vez al castellano, es un análisis pionero del fenómeno desde una perspectiva sociológica. Rastrea desde sus inicios, llegando a sus consecuencias y pervivencias, uno de los fenómenos contraculturales más atronadores vividos en nuestro país en las últimas décadas.

https://elpais.com/cultura/2017/10/23/actualidad/1508773800_930647.html
http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20171017/432145551115/entrevista-a-joan-oleaque-libro-en-extasis-ruta-del-bakalao-makina-barcelona-edicion-en-castellano.html



No iba a salir y me lie. Un gran viaje por la Ruta del Bakalao 
Chimo Bayo, Emma Zafón
Ed. Roca, 2016.

Un revival literario y musical firmado por el mayor exponente de la época. Una narración descarada, descarnada y emocionante en la que los personajes, viejos asiduos de la movida valenciana, buscan resucitar la Ruta del Bakalao una década después de su desaparición.
Un fogonazo a modo de recuerdo despierta a Toni. Sudoroso y aún sobresaltado, mira el reloj del móvil. Mierda. No es 1991 como en su sueño. La Ruta del Bakalao ha muerto y él es un fracasado cuarentón que sobrevive con una exigua prestación de desempleo durante los años de las vacas gordas y la falsa clase alta. En plena vorágine económica, acaba recibiendo el aviso de que uno de sus mejores amigos de juventud ha muerto de una sobredosis. Y es en su funeral cuando coincide con Paco, un viejo amigo que se ha convertido en el deslenguado dueño de un puticlub.
Ambos se dan cuenta de que echan de menos la Ruta del Bakalao. El caso es que la nostalgia que sienten acabará dando paso al germen de la idea más kamikaze que han tenido en la vida: resucitar, con la ayuda de un disc jockey la vieja movida en la sala El Templo, la mítica discoteca que centró el desenfreno de esta Ruta Destroy con su música maquinera.

http://www.rocalibros.com/roca-editorial/catalogo/Chimo+Bayo+Emma+Zafon/No+iba+a+salir+y+me+lie

«Una novela narrada en clave de humor en la que los lectores podrán encontrar elementos de nostalgia y quizás descubran, incluso, algún pasaje que vivieron en primera persona.» Europa Press
«Una narración descarada, descarnada y emocionante.» El diario
«La Ruta del Bakalao no volverá jamás.» 20 minutos
«Reivindica la diversión y libertad de aquellas noches de música y excesos.» Las provincias
«Una ficción que no quiere pasar por alto nada.» Mondo sonoro

http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/107853/la-ruta-del-bakalao-entra-en-los-museos-como-fenomeno-sociologico.html
https://elpais.com/cultura/2013/11/28/actualidad/1385670732_919248.html
https://www.huffingtonpost.es/2016/11/03/entrevista-chimo-bayo_n_12686170.html?utm_hp_ref=spain

“Todos los grandes disc jockeys de España estaban concentrados en 20 kilómetros. Superar eso era muy difícil. Eran grandes técnicos, y yo soy más explosivo. Mientras ellos podían estar tres minutos mezclando una canción para dejarla perfecta, yo estaba de pie encima de los platos, cantando, inventándome consignas y letras, bajando a la pista a bailar con la gente. Lo mío era energía pura y empatizar con el público. Y yo creo que eso es lo que me ha mantenido hasta aquí”, afirma el dj, que actuó en Israel y Japón y vendió, asegura, un millón de copias en 35 países de su gran éxito Así me gusta a mí, publicado en 1991.
https://elpais.com/economia/2018/12/22/actualidad/1545496501_532828.html


DESTROY 
Carlos Aimeur 
Novela, Ed. Drassana. 

Valencia, años 90. La movida valenciana ha desaparecido. Comienza a triunfar una nueva forma de ocio, la llamada ruta del bakalao o ruta destroy. En ese ambiente David, un joven de clase media, machista, violento, egoísta, sin problemas familiares aparentes, se deja seducir por los cantos de sirena de una nueva droga, la cocaína, que le llevará a abandonar a su familia y a introducirse en las mafias del narcotráfico. En el otro lado, una joven juez, también de clase media, recién desembarcada en la vida real, casada con un hombre al que no sabe si ama. Ella descubrirá que su mundo de rutinas y seguridades está lleno de grietas y que la vida comienza en ese mismo momento. Relato iniciático y total, de ritmo trepidante, Destroy. El corazón del hombre es un abismo es a la vez canto épico y conclusión realista, coda y final de una época, un thriller que rehuye voluntariamente del tono nostálgico para ser un relato desabrido y honesto que nos retrata la desesperación de unos personajes al límite.

http://www.drassana.net/product-page/destroy-carlos-aimeur?fbclid=IwAR3nywtngqccZHUy1PVE_wNoRkWoq4ds7WOyF5wAST7e2WlG0SlylFBjpMU






"La Ruta del Bakalao. Chimo Bayo" dentro del proyecto expositivo "Ídolos Pop" en el Muvim de Valencia comisariada por Lluís Fernández, del 28 de noviembre de 2013 al 9 de marzo de 2014 donde se incluía una exposición dentro de la Sala Parpalló titulada . 

“Un fenómeno netamente valenciano que logró exportarse internacionalmente”, explica Lluís Fernández, que ha tenido el atrevimiento de meter por primera vez en un museo la estigmatizada ruta. Lo ha hecho insertándola como una muestra en un proyecto expositivo más amplio titulado Ídolos pop, que ofrece una panorámica del pop español y valenciano, de Bruno Lomas a Nino Bravo, del guateque a la discoteca posmoderna. La exposición se inauguró ayer en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim) y se podrá ver hasta el 2 de marzo.

“El tipo de exposiciones que planteo coincide con la idea de este museo, que está volcado en potenciar aquellas cosa que hace la sociedad y no tienen un reflejo artístico inmediato, porque no forman parte de la cultura dominante e institucional. Me interesa la cultura popular y la cultura basura y reivindico que pueda entrar en los museos en pie de igualdad con otras manifestaciones, porque lo importante no es el objeto sino la reflexión que se hace en torno al mismo”, añade el escritor y coleccionista. Ha cedido buena parte de sus fondos de vinilos, carteles y portadas para la exposición, que se inauguró ayer con una actuación del DJ Chimo Bayo, que vendió miles de discos con sus mezclas.

“Los fenómenos siempre son auténticos al principio, pero tiene una doble cara. Porque lo auténtico es minoritario. Y cuando se convierte en un negocio es negativo para mucha gente... No para mí, porque permite mantener el fenómeno”, sostiene el comisario. “Sociológicamente”, añade, “no se puede entender el fenómeno de la ruta sin las drogas. Al principio se tomaba mescalina”, comenta Fernández, sobre el derivado sintético del peyote que inspiró, junto a la luna de Valencia, una popular canción de Los Rebeldes. Loquillo, Bunbury, Pedro Almodóvar o Miguel Bosé fueron algunos de los numerosos famosos que visitaron en alguna ocasión la ruta jalonada por discotecas de resonancias míticas para una generación, hoy ya talludita, como Barraca, Chocolate o Spook Factory.

“Se oía una música que entonces no se oía en ningún sitio, ni en Ibiza, gracias a dj’s como Juan Santamaría, Carles Simó, Toni El Gitano o Fran Lenaers. Otra particularidad era su carácter transversal, interclasista”, sostiene el periodista Joan M. Oleaque, que ha estudiado el fenómeno. “También hay que tener en cuenta que la ruta se benefició de que municipios como Sueca permitieran mantener una discoteca abierta hasta el mediodía. Así se podía recorrer varias”, agrega.

Para hacerlo, era necesario el coche, lo que dio lugar, apunta Fernández, a la “cultura del parking”, antecedente del botellón urbano. El uso del vehículo, por otra parte, originó un problema de siniestralidad cuya repercusión mediática terminaría por significar, con el paso de los años, el fin de la ruta.

"La Ruta del Bakalao sale de la discoteca y entra en el museo" artículo de Ferran Bono publicado el 29 de noviembre de 2013.

https://elpais.com/cultura/2013/11/28/actualidad/1385670732_919248.html

https://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-cultura-exposicion-idolos-pop-pulveriza-record-muvim-78587-visitas-tres-meses-20140319162615.html

http://labalconeta.blogspot.com/2014/02/exposicion-idolos-pop-ruta-del-bakalao.html

https://www.elespanol.com/reportajes/20160930/159484902_0.html

https://www.lasprovincias.es/v/20131129/culturas/suene-musica-muvim-20131129.html

https://nonada.es/2014/03/ruta-del-bakalao-un-passeig-per-la-valencia-bakala.html

jueves, 7 de julio de 2016

Owen Jones "Chavs y Canis"


Por qué no deberías meterte con los 'canis'
Iago Dávila
21/05/2014

Owen Jones (Sheffield, 1984) ha estado estos días en el CCCB, el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Universidad Complutense hablando de cómo nos hemos habituado a la desigualdad y cómo los más desfavorecidos están pagando por ello. Con sólo 29 años, este periodista y comentarista británico, que colabora de forma regular con 'The Independent' y 'The Guardian', puede presumir de ostentar el galardón de Mejor Escritor Joven de Reino Unido y de haber colado su primer libro, 'Chavs: la demonización de la clase obrera' (Capitán Swing) entre los mejores de 2011 según el 'New York Times'.

Para los que no lo sepáis, los 'chavs' son una especie de versión británica de los 'canis' españoles: jóvenes de barrios deprimidos, que ni estudian ni trabajan, dependientes de las ayudas sociales, racistas, maleducados, alcohólicos y que lucen un look hortera y prendas falsas de primeras marcas (especialmente Burberry).

La proliferación de 'chavs' en Reino Unido en los últimos años ha sido tal, que en los principales medios del país se dedican extensos reportajes sobre su estilo de vida y, tanto las élites como la clase media, los considera basura blanca y se burlan de ellos en foros de internet y programas de televisión.



En el prólogo de 'Chavs: la demonización de la clase obrera', Jones cuenta cómo durante una cena en su casa uno de los invitados dijo: "Cierran Woolworth's (un centro comercial inglés de precios bajos). ¿Dónde comprarán ahora los 'chavs' sus regalos de Navidad?". Entre los asistentes había gente con formación universitaria, de ideas de izquierdas, gays y negros. Y todos rieron a carcajadas.
Desde la perspectiva de Jones, el rechazo a los 'chavs' es el resultado de una estrategia del neoliberalismo (que luego han abrazado los socialistas) para responsabilizar a las clases trabajadoras de sus desgracias, justificando así la existencia de élites que acumulan la mayor parte de la riqueza.

Su libro no sólo ha vendido millones de copias en todo el mundo, también ha devuelto a la arena política el debate sobre la conciencia de clase. Este concepto, que puede sonar caduco en el siglo XXI, vuelve a estar de absoluta vigencia en la situación que atravesamos, y la lectura del ensayo de Jones (que, por otro lado, es ameno y cargado de ejemplos que te dejarán con los ojos abiertos) te hará reflexionar sobre tu papel en este proceso de demonización.

Owen Jones durante la entrevista para GQ © Miguel Balbuena

Ayer tuvimos la suerte de compartir unos minutos con este niño prodigio del periodismo británico, durante los que hablamos de por qué no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, del machismo de Cañete y de las amenazas en Twitter. Bueno, y de 'chavs', Wayne Rooney y programas como 'Geordie Shore' y 'The Valleys'.

GQ: Tu primer libro trataba sobre los 'chavs' en Inglaterra. ¿Se puede trasladar este fenómeno a otros países?
Owen Jones: Sí, claro. En los países ricos te encuentras a un grupo de gente que acumula el poder y los recursos y otro que lucha para salir adelante y cuidar de sus hijos. Y eso tiene que justificarse de alguna manera, que es a través la demonización de los débiles. Porque el discurso de las élites es que los ricos se lo han ganado porque trabajan duro, son más inteligentes y son mejores personas. Y los que están abajo se merecen esa posición porque son estúpidos, son vagos y están estancados. Esto ocurre porque antes los problemas sociales, como el desempleo o la pobreza, se veían como un mal funcionamiento de la Administración, un error del sistema. Pero con la llegada del neoliberalismo, todos estos asuntos empiezan a considerarse fallos personales: si eres pobre, es porque no te esfuerzas; si no tienes trabajo, es porque no lo buscas con suficiente ahínco. Así que, efectivamente, los 'chavs' son un fenómeno británico, pero –con sus particularidades– se puede trasladar a cualquier país que esté en las mismas condiciones.

GQ: Al comienzo de esta crisis, el presidente del Gobierno de España dijo que habíamos estado viviendo "por encima de nuestras posibilidades". ¿Es ésta una manifestación de era estrategia del poder para criminalizar al ciudadano?
OJ: Efectivamente, y es una estrategia muy inteligente, culpar a los ciudadanos de los crímenes de las clases poderosas. Esta crisis que estamos viviendo fue causada por el sector financiero, que estaba fuera de control, impulsado por la codicia y promovido por gobiernos que desregularizaron el mercado. Esto ha llevado a la quiebra, con distintas intensidades, de todas las economías de Europa Occidental, y con comentarios como ése se utiliza a los ciudadanos, que nada han tenido que ver con el origen de la crisis, como cabezas de turco. Para que lo entiendas, es como si los tipos que están en el poder celebran una fiesta, destrozan el local y luego hacen que pagues tú la factura. Y encima te dicen que es tu culpa, porque dejaste que ocurriese. La realidad es que el nivel de vida estaba bajando y la gente tuvo que recurrir a créditos baratos, cuando lo lógico era que subiesen los salarios y no tener que endeudarse. Lo que hay que hacer ahora es impedir que los causantes de esta situación se vayan de rositas y asuman las consecuencias de lo que han hecho.

GQ: Algunos críticos te acusan de idealizar a la clase trabajadora. ¿Hay algo de cierto en el cliché del 'chav'?
OJ: Por supuesto que hay gente disfuncional. En el primer capítulo de 'Chavs' cuento el caso de una mujer que secuestró a su hija para conseguir dinero. No se puede ser más disfuncional que eso. Mi postura es que esa gente no representa a nadie más que a ellos mismos, y lo que no pueden hacer los medios de comunicación es convertirlos en la punta del iceberg de todo un colectivo de gente trabajadora. El año pasado, por ejemplo, vivimos en Inglaterra el caso de un asesino, que quemó su casa y mató a sus siete hijos. Un acto despreciable, y obviamente fue juzgado y condenado a prisión. Pues bien, la portada del segundo diario más leído del país, el 'Daily Mail', rezaba "El resultado violento del estado de bienestar en Reino Unido". Es decir, utilizan a individuos para representar a todo un grupo social. La mayoría de las personas que están en ese estrato lucha a diario para sacar adelante a sus familias. Es lo mismo que se dice con el alcohol: los pobres son los que tienen problemas con la bebida. Si ves las estadísticas, los ricos beben más que los pobres. Es lógico, porque necesitas dinero para comprarlo. Si, por ejemplo, tomásemos el caso también inglés de un médico que asesinó a 200 de sus pacientes, a nadie se le ocurriría decir que todos los médicos son unos asesinos, o que sus orígenes tienen algo que ver con sus actos.

GQ: ¿Cuál es la diferencia entre el fenómeno 'chav' y otras comunidades obreras que también han sido demonizadas, como los mods o los punks?
OJ: Esas son subculturas con las que sus integrantes se identifican y se definen por su ropa y por la música que escuchan. "Chav" es un insulto, nadie se llama a sí mismo "chav". No hay ningún tipo de cultura asociada a este grupo social.


GQ: ¿Y no podríamos decir que programas como 'Geordie Shore' o 'The Valleys' son la manifestación cultural de los "chavs"?
OJ: No, ya que ningún espectador se ve representado por los personajes que aparecen en ellos. Estos programas son sensacionalistas y en sus casting buscan a individuos peculiares y, desde luego, ellos no se consideran "chavs". Catalogar a alguien de "chav" es insultante, porque es un calificativo que se atribuye a alguien, no por el que alguien se defina a sí mismo. Así, hay gente que inventa acrónimos como Council House And Violent o Council House And Vulgar. O sea, que se asocia directamente a los orígenes de esta gente.

GQ: Insistes mucho en la importancia del lenguaje con el que nos referimos a los colectivos desfavorecidos. El otro día, por ejemplo, el candidato del Partido Popular en las Elecciones Europeas, Miguel Arias Cañete, dijo que "es muy difícil demostrar superioridad intelectual cuando debates con una mujer porque corres el riesgo de que te tachen de machista". ¿Qué opinas?
OJ: Decir eso es todavía más machista, obviamente. El sexismo y la misoginia son grandes problemas en toda Europa. Por ejemplo, en el Parlamento británico sólo el 20% de las representantes son mujeres. Y a diario ves cómo se trata con condescendencia a mujeres que están en cargos públicos. Éste no es un problema exclusivo de la derecha, también lo es de la izquierda. En general, a cualquier mujer que sea una figura pública y tenga opiniones sólidas acerca de cualquier tema se le ataca y se le trata con paternalismo. ¡En cuántas ocasiones hemos presenciado que se criminalizaba a víctimas de violaciones por la ropa que llevan! Es inaceptable, y creo que debería ser un eje central del debate público en estos momentos. Al año, en Gran Bretaña, 1,2 millones de mujeres sufren violencia doméstica, 400.000 padecen acoso sexual y 80.000 son violadas. Y va más allá de eso: el problema es la forma en que las mujeres son tratadas y convertidas en objetos sexuales inferiores al hombre. Hay que terminar con todo eso.

GQ: Siguiendo con la actualidad española, recientemente ha sido asesinada la presidenta de la Junta de León, que pertenece al partido que ostenta en el poder. Algunas personas que han celebrado este asesinato en las redes sociales están siendo ahora juzgadas y encarceladas, lo que ha provocado que otros colectivos reclamen las mismas medidas contra quien promueva la violencia contra judíos, inmigrantes o comunistas. ¿Es necesario crear una legislación a este respecto o internet se regula solo?
OJ: Gente desagradable y horrible hay en todas partes. Yo mismo recibo amenazas continuamente. Pero no creo que haya que meter en la cárcel a toda la gente que es ofensiva. Cuando se trata de amenazas de muerte dirigidas a minorías deberían ser perseguidas. Si alguien pinta en el muro de tu casa "Matemos a los judíos", es un delito. Y me da igual que sea en el muro de tu casa o en las redes sociales, es intolerable. En Reino Unido hay una clara diferencia entre amenazar de muerte y ser ofensivo. No creo que los segundos debieran ser arrestados, pero si incitas a la violencia, entonces la legislación debe intervenir.

GQ: Algunos jugadores de fútbol, como Wayne Rooney, están considerados 'chavs' por un amplio espectro de la sociedad inglesa. ¿Crees que ídolos de estos colectivos como él deberían realizar algún tipo de acción para favorecer a las comunidades de donde provienen y defender sus derechos?
OJ: La razón de que a personajes como Rooney se les siga tachando de 'chavs' es por sus orígenes: da igual cuanto dinero tengas, naciste entre la basura y siempre serás basura. En todo caso, no creo que el cambio de este tipo de actitudes dependa de actuaciones individuales de personajes famosos. El cambio se produce por la acción colectiva, aunque obviamente ayuda que ellos se comprometan. Cheryl Cole, por ejemplo, sí que ha defendido sus orígenes. Pero no tenemos que reclamar responsabilidades a los que han salido de esa situación, sino a quienes la han provocado.

GQ: ¿Crees que tu libro ha devuelto el debate sobre clases a la palestra política?
OJ: Bueno, los libros son sólo libros, y la verdad es que éste funcionó mucho mejor de lo que esperaba. Creo que gran parte de su éxito se debió a que salió en el momento oportuno, ya que la conciencia de clase era algo que había sido enterrado en el debate político. La salida del libro coincidió con la llegada de un partido conservador en el gobierno, que aprobaba medidas para beneficiar a las élites mientras la gente perdía sus empleos e incrementaba el número de dependientes de las ayudas sociales… Así que los problemas de clase han vuelto por sí mismos.

GQ: A la vista de los discursos de algunos políticos durante esta campaña electoral, ¿podríamos decir que España es la 'chav' de Europa?
OJ: Supongo que dices esto por la postura de algunos políticos alemanes. Es el típico prejuicio de los mediterráneos vagos que se gastan las ayudas sociales frente a la productividad germánica. Es ridículo. España era una economía floreciente antes de la crisis, no había déficit, y la razón de que se arruinase no tiene nada que ver con sus ciudadanos, sino con las acciones de las élites en este país, en Reino Unido y en tantos otros lugares. Yo creo que si tú le prestas dinero a gente que no lo puede devolver, eres tanto o más responsable que ellos de su situación. Mi intención es acabar con las barreras nacionales y que los ciudadanos se den cuenta de que estamos todos en la misma situación. Si eres cajero de supermercado, o estás desempleado, o eres enfermera, da igual que estés en Madrid, en París o en Manchester, afrontas los mismos problemas que el resto: ingresos bajos, inseguridad laboral, recortes en las ayudas sociales y élites que viven muy bien. Así que estamos todos en el mismo barco, y la única manera de revertir esta situación es unirnos.

http://www.revistagq.com/noticias/cultura/articulos/por-que-no-deberias-meterte-con-los-canis/19991

http://capitanswing.com/libros/chavs-la-demonizacion-de-la-clase-obrera/