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jueves, 7 de julio de 2016

Owen Jones "Chavs y Canis"


Por qué no deberías meterte con los 'canis'
Iago Dávila
21/05/2014

Owen Jones (Sheffield, 1984) ha estado estos días en el CCCB, el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Universidad Complutense hablando de cómo nos hemos habituado a la desigualdad y cómo los más desfavorecidos están pagando por ello. Con sólo 29 años, este periodista y comentarista británico, que colabora de forma regular con 'The Independent' y 'The Guardian', puede presumir de ostentar el galardón de Mejor Escritor Joven de Reino Unido y de haber colado su primer libro, 'Chavs: la demonización de la clase obrera' (Capitán Swing) entre los mejores de 2011 según el 'New York Times'.

Para los que no lo sepáis, los 'chavs' son una especie de versión británica de los 'canis' españoles: jóvenes de barrios deprimidos, que ni estudian ni trabajan, dependientes de las ayudas sociales, racistas, maleducados, alcohólicos y que lucen un look hortera y prendas falsas de primeras marcas (especialmente Burberry).

La proliferación de 'chavs' en Reino Unido en los últimos años ha sido tal, que en los principales medios del país se dedican extensos reportajes sobre su estilo de vida y, tanto las élites como la clase media, los considera basura blanca y se burlan de ellos en foros de internet y programas de televisión.



En el prólogo de 'Chavs: la demonización de la clase obrera', Jones cuenta cómo durante una cena en su casa uno de los invitados dijo: "Cierran Woolworth's (un centro comercial inglés de precios bajos). ¿Dónde comprarán ahora los 'chavs' sus regalos de Navidad?". Entre los asistentes había gente con formación universitaria, de ideas de izquierdas, gays y negros. Y todos rieron a carcajadas.
Desde la perspectiva de Jones, el rechazo a los 'chavs' es el resultado de una estrategia del neoliberalismo (que luego han abrazado los socialistas) para responsabilizar a las clases trabajadoras de sus desgracias, justificando así la existencia de élites que acumulan la mayor parte de la riqueza.

Su libro no sólo ha vendido millones de copias en todo el mundo, también ha devuelto a la arena política el debate sobre la conciencia de clase. Este concepto, que puede sonar caduco en el siglo XXI, vuelve a estar de absoluta vigencia en la situación que atravesamos, y la lectura del ensayo de Jones (que, por otro lado, es ameno y cargado de ejemplos que te dejarán con los ojos abiertos) te hará reflexionar sobre tu papel en este proceso de demonización.

Owen Jones durante la entrevista para GQ © Miguel Balbuena

Ayer tuvimos la suerte de compartir unos minutos con este niño prodigio del periodismo británico, durante los que hablamos de por qué no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, del machismo de Cañete y de las amenazas en Twitter. Bueno, y de 'chavs', Wayne Rooney y programas como 'Geordie Shore' y 'The Valleys'.

GQ: Tu primer libro trataba sobre los 'chavs' en Inglaterra. ¿Se puede trasladar este fenómeno a otros países?
Owen Jones: Sí, claro. En los países ricos te encuentras a un grupo de gente que acumula el poder y los recursos y otro que lucha para salir adelante y cuidar de sus hijos. Y eso tiene que justificarse de alguna manera, que es a través la demonización de los débiles. Porque el discurso de las élites es que los ricos se lo han ganado porque trabajan duro, son más inteligentes y son mejores personas. Y los que están abajo se merecen esa posición porque son estúpidos, son vagos y están estancados. Esto ocurre porque antes los problemas sociales, como el desempleo o la pobreza, se veían como un mal funcionamiento de la Administración, un error del sistema. Pero con la llegada del neoliberalismo, todos estos asuntos empiezan a considerarse fallos personales: si eres pobre, es porque no te esfuerzas; si no tienes trabajo, es porque no lo buscas con suficiente ahínco. Así que, efectivamente, los 'chavs' son un fenómeno británico, pero –con sus particularidades– se puede trasladar a cualquier país que esté en las mismas condiciones.

GQ: Al comienzo de esta crisis, el presidente del Gobierno de España dijo que habíamos estado viviendo "por encima de nuestras posibilidades". ¿Es ésta una manifestación de era estrategia del poder para criminalizar al ciudadano?
OJ: Efectivamente, y es una estrategia muy inteligente, culpar a los ciudadanos de los crímenes de las clases poderosas. Esta crisis que estamos viviendo fue causada por el sector financiero, que estaba fuera de control, impulsado por la codicia y promovido por gobiernos que desregularizaron el mercado. Esto ha llevado a la quiebra, con distintas intensidades, de todas las economías de Europa Occidental, y con comentarios como ése se utiliza a los ciudadanos, que nada han tenido que ver con el origen de la crisis, como cabezas de turco. Para que lo entiendas, es como si los tipos que están en el poder celebran una fiesta, destrozan el local y luego hacen que pagues tú la factura. Y encima te dicen que es tu culpa, porque dejaste que ocurriese. La realidad es que el nivel de vida estaba bajando y la gente tuvo que recurrir a créditos baratos, cuando lo lógico era que subiesen los salarios y no tener que endeudarse. Lo que hay que hacer ahora es impedir que los causantes de esta situación se vayan de rositas y asuman las consecuencias de lo que han hecho.

GQ: Algunos críticos te acusan de idealizar a la clase trabajadora. ¿Hay algo de cierto en el cliché del 'chav'?
OJ: Por supuesto que hay gente disfuncional. En el primer capítulo de 'Chavs' cuento el caso de una mujer que secuestró a su hija para conseguir dinero. No se puede ser más disfuncional que eso. Mi postura es que esa gente no representa a nadie más que a ellos mismos, y lo que no pueden hacer los medios de comunicación es convertirlos en la punta del iceberg de todo un colectivo de gente trabajadora. El año pasado, por ejemplo, vivimos en Inglaterra el caso de un asesino, que quemó su casa y mató a sus siete hijos. Un acto despreciable, y obviamente fue juzgado y condenado a prisión. Pues bien, la portada del segundo diario más leído del país, el 'Daily Mail', rezaba "El resultado violento del estado de bienestar en Reino Unido". Es decir, utilizan a individuos para representar a todo un grupo social. La mayoría de las personas que están en ese estrato lucha a diario para sacar adelante a sus familias. Es lo mismo que se dice con el alcohol: los pobres son los que tienen problemas con la bebida. Si ves las estadísticas, los ricos beben más que los pobres. Es lógico, porque necesitas dinero para comprarlo. Si, por ejemplo, tomásemos el caso también inglés de un médico que asesinó a 200 de sus pacientes, a nadie se le ocurriría decir que todos los médicos son unos asesinos, o que sus orígenes tienen algo que ver con sus actos.

GQ: ¿Cuál es la diferencia entre el fenómeno 'chav' y otras comunidades obreras que también han sido demonizadas, como los mods o los punks?
OJ: Esas son subculturas con las que sus integrantes se identifican y se definen por su ropa y por la música que escuchan. "Chav" es un insulto, nadie se llama a sí mismo "chav". No hay ningún tipo de cultura asociada a este grupo social.


GQ: ¿Y no podríamos decir que programas como 'Geordie Shore' o 'The Valleys' son la manifestación cultural de los "chavs"?
OJ: No, ya que ningún espectador se ve representado por los personajes que aparecen en ellos. Estos programas son sensacionalistas y en sus casting buscan a individuos peculiares y, desde luego, ellos no se consideran "chavs". Catalogar a alguien de "chav" es insultante, porque es un calificativo que se atribuye a alguien, no por el que alguien se defina a sí mismo. Así, hay gente que inventa acrónimos como Council House And Violent o Council House And Vulgar. O sea, que se asocia directamente a los orígenes de esta gente.

GQ: Insistes mucho en la importancia del lenguaje con el que nos referimos a los colectivos desfavorecidos. El otro día, por ejemplo, el candidato del Partido Popular en las Elecciones Europeas, Miguel Arias Cañete, dijo que "es muy difícil demostrar superioridad intelectual cuando debates con una mujer porque corres el riesgo de que te tachen de machista". ¿Qué opinas?
OJ: Decir eso es todavía más machista, obviamente. El sexismo y la misoginia son grandes problemas en toda Europa. Por ejemplo, en el Parlamento británico sólo el 20% de las representantes son mujeres. Y a diario ves cómo se trata con condescendencia a mujeres que están en cargos públicos. Éste no es un problema exclusivo de la derecha, también lo es de la izquierda. En general, a cualquier mujer que sea una figura pública y tenga opiniones sólidas acerca de cualquier tema se le ataca y se le trata con paternalismo. ¡En cuántas ocasiones hemos presenciado que se criminalizaba a víctimas de violaciones por la ropa que llevan! Es inaceptable, y creo que debería ser un eje central del debate público en estos momentos. Al año, en Gran Bretaña, 1,2 millones de mujeres sufren violencia doméstica, 400.000 padecen acoso sexual y 80.000 son violadas. Y va más allá de eso: el problema es la forma en que las mujeres son tratadas y convertidas en objetos sexuales inferiores al hombre. Hay que terminar con todo eso.

GQ: Siguiendo con la actualidad española, recientemente ha sido asesinada la presidenta de la Junta de León, que pertenece al partido que ostenta en el poder. Algunas personas que han celebrado este asesinato en las redes sociales están siendo ahora juzgadas y encarceladas, lo que ha provocado que otros colectivos reclamen las mismas medidas contra quien promueva la violencia contra judíos, inmigrantes o comunistas. ¿Es necesario crear una legislación a este respecto o internet se regula solo?
OJ: Gente desagradable y horrible hay en todas partes. Yo mismo recibo amenazas continuamente. Pero no creo que haya que meter en la cárcel a toda la gente que es ofensiva. Cuando se trata de amenazas de muerte dirigidas a minorías deberían ser perseguidas. Si alguien pinta en el muro de tu casa "Matemos a los judíos", es un delito. Y me da igual que sea en el muro de tu casa o en las redes sociales, es intolerable. En Reino Unido hay una clara diferencia entre amenazar de muerte y ser ofensivo. No creo que los segundos debieran ser arrestados, pero si incitas a la violencia, entonces la legislación debe intervenir.

GQ: Algunos jugadores de fútbol, como Wayne Rooney, están considerados 'chavs' por un amplio espectro de la sociedad inglesa. ¿Crees que ídolos de estos colectivos como él deberían realizar algún tipo de acción para favorecer a las comunidades de donde provienen y defender sus derechos?
OJ: La razón de que a personajes como Rooney se les siga tachando de 'chavs' es por sus orígenes: da igual cuanto dinero tengas, naciste entre la basura y siempre serás basura. En todo caso, no creo que el cambio de este tipo de actitudes dependa de actuaciones individuales de personajes famosos. El cambio se produce por la acción colectiva, aunque obviamente ayuda que ellos se comprometan. Cheryl Cole, por ejemplo, sí que ha defendido sus orígenes. Pero no tenemos que reclamar responsabilidades a los que han salido de esa situación, sino a quienes la han provocado.

GQ: ¿Crees que tu libro ha devuelto el debate sobre clases a la palestra política?
OJ: Bueno, los libros son sólo libros, y la verdad es que éste funcionó mucho mejor de lo que esperaba. Creo que gran parte de su éxito se debió a que salió en el momento oportuno, ya que la conciencia de clase era algo que había sido enterrado en el debate político. La salida del libro coincidió con la llegada de un partido conservador en el gobierno, que aprobaba medidas para beneficiar a las élites mientras la gente perdía sus empleos e incrementaba el número de dependientes de las ayudas sociales… Así que los problemas de clase han vuelto por sí mismos.

GQ: A la vista de los discursos de algunos políticos durante esta campaña electoral, ¿podríamos decir que España es la 'chav' de Europa?
OJ: Supongo que dices esto por la postura de algunos políticos alemanes. Es el típico prejuicio de los mediterráneos vagos que se gastan las ayudas sociales frente a la productividad germánica. Es ridículo. España era una economía floreciente antes de la crisis, no había déficit, y la razón de que se arruinase no tiene nada que ver con sus ciudadanos, sino con las acciones de las élites en este país, en Reino Unido y en tantos otros lugares. Yo creo que si tú le prestas dinero a gente que no lo puede devolver, eres tanto o más responsable que ellos de su situación. Mi intención es acabar con las barreras nacionales y que los ciudadanos se den cuenta de que estamos todos en la misma situación. Si eres cajero de supermercado, o estás desempleado, o eres enfermera, da igual que estés en Madrid, en París o en Manchester, afrontas los mismos problemas que el resto: ingresos bajos, inseguridad laboral, recortes en las ayudas sociales y élites que viven muy bien. Así que estamos todos en el mismo barco, y la única manera de revertir esta situación es unirnos.

http://www.revistagq.com/noticias/cultura/articulos/por-que-no-deberias-meterte-con-los-canis/19991

http://capitanswing.com/libros/chavs-la-demonizacion-de-la-clase-obrera/

lunes, 31 de agosto de 2015

"Granainas Granainos y Viceversa"

El anuncio que apareció no lo dejaba del todo claro: "¿Buscas el amor? Si tienes entre 15 y 23 años y quieres encontrar pareja, contacta con nosotros". A lo que luego se sumó: "Se buscan dos chicas. Una mayor de edad y otra menor para postularse al trono". ¿Una página de contactos? ¿Un emulador de Tinder? ¿Una estafa piramidal? No, se trataba de una versión granadina de MYHYV que se emite en YouTube y que ya ha recibido 100.000 visitas. 
Nos enteramos de la noticia por 'El Ideal de Granada'. Los músicos de la ciudad de La Alhambra dicen siempre en las entrevistas que su localidad tiene como una fuerza interior, algo telúrico relacionado con el poder de la tierra, que les empuja a crear, a desarrollar su creatividad. Y por eso por esas tierras hay tanto 'duende' suelto. Pues la inspiración no ha llegado hasta los responsables de este programa, que han decidido ofrecer su particular versión de los combates dialécticos entre tetes y tetas que se producen desde hace años en el plató de Telecinco. Copiar el original, aportando ligeros matices autóctonos. Igual que cuando Los Planetas revisitan el flamenco. Igualito.
La idea es básicamente la misma con la novedad de que en los dos programas emitidos aparecen menores de edad, lo que ha puesto tras la pista a la Fiscalía, que cree que puede haber indicio de delito, aunque hayan firmado consentimientos o lo hayan hecho sus padres. Así que es probable que pronto nos quedemos sin estas perlas catódicas, rodadas en clandestinidad y que han visto la luz con gran éxito, como se merecían. El grado de chonismo y las formas se mantienen con respecto al original, por ese lado no se le puede poner ni un solo 'pero' al programa. Tampoco el nivel de vocabulario y la dicción dista mucho de los que juegan en la Primera División de los tronistas. Pero hay algunas diferencias que la convierten en la versión cutre de MYHYV . 
Las perlas que sueltan son de claro carácter autóctono, por lo que se refiere al acento, pero su valor semántico y la profundidad de las respuestas está al nivel de las que sueltan sus compañeros que trabajan en Madrid. Dudas, respuestas vacías, mensajes crípticos y una velocidad de reacción muy relativa... unos tronistas de lujo que podrían saltar de un momento a otro al programa de Telecinco sin desentonar.
¿Pero qué diferencias encontramos? Básicamente residen en los estilismos y en la dirección artística. Bueno, y que falta la presentadora carismática, la inigualable y férrea celestina Emma García. Tienen a Raquel La Pelirroja, que ahora también es concursante del programa Adán y Eva. En cuanto a los looks se nota que los chicos y chicas aparecen en pantalla tal y como vienen de casa. No hay presupuesto para vestuario. Predomina el negro en ellas y los peinados imposibles (como en el original) en ellos. El decorado es otra cosa, un homenaje al minimalismo, con un fondo compuesto por una trasera que parece el photocall de la inauguración de un centro comercial. Tampoco hay trono: se ha sustituido por sillas..
Sobre todo, esta versión granadina de MYHYV es un intento loable por fomentar la cantera de tetes y tetas y que estos especímenes no desaparezcan, sino que se fogueen en campos más pequeños para poder dar el salto al Campeonato Nacional.

miércoles, 1 de julio de 2015

Carlos, el talaverano cani ganador de Masterchef 2015

Carlos Maldonado, ganador de Masterchef 2015, de vendedor ambulante a mejor chef amateur
 http://www.elmundo.es/television/2015/07/01/559327d8e2704ea76e8b4589.html
Carlos es un vendedor ambulante de Talavera de la Reina y ha conseguido meterse al público en el bolsillo tras su primera aparición en ‘Masterchef’. Ha tratado de seducir a Samantha enseñándole sus abdominales de acero (y creemos que lo ha conseguido a juzgar por la cara de la directora de catering).
 http://amenzing.com/025205/carlos-el-vendedor-ambulante-de-masterchef-con-abdominales-de-acero/


"Ocurrió lo previsto, lo televisivamente correcto y, seguramente, lo más justo. Carlos, el vendedor ambulante de Toledo, ganó ayer Masterchef. El concursante más simpático y más mazado de la tercera edición venció con las armas que había mostrado desde el primer día: riesgo, creatividad y capacidad de aprendizaje. Además, su historia era demasiado bonita para no encumbrarla: ¿quién puede resistirse a un chaval brutote de 24 años, crecido entre embutidos, que termina haciendo crujientes, esferificaciones y merluzas a baja temperatura con perretxikos y ajo negro?
En segundo lugar quedó Sally, la auxiliar de óptica paraguaya residente en Ciudad Real, a quien de nada sirvieron su dominio de la técnica culinaria, sus siempre oportunas lágrimas y su inteligente explotación de la figura de madre coraje. También tenía una historia bonita, pero el programa prefirió el ascenso social del joven cani al melodrama de la inmigrante suramericana."
Mikel López Iturriaga en El Comidista "El correcto triunfo de Carlos en "Masterchef'" publicado el 1/07/2015:
http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2015/07/01/articulo/1435709421_348510.html


http://www.rtve.es/alacarta/videos/masterchef-3/asi-sido-convivencia-casa-masterchef-3/3192244/

jueves, 30 de octubre de 2014

"Adán y Eva" el nudismo poligonero toma la pantalla

"Adán y Eva": Desnudos frente al mundo
Con Adán y Eva Cuatro demuestra una constancia en programas de apareamiento realmente encomiable: a los ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, Un príncipe para Corina o Granjero busca esposa se une ahora este chico-busca-chica o chica-busca-chico en un paraje idílico (¿habrá chico-busca-chico o chica-busca-chica para disgusto del obispo de Alcalá de Henares?). La promoción del programa se pregunta: ¿pueden un hombre y una mujer aguantar dosis masivas de la pura verdad? Si la productora es capaz de resolver este dilema, y hacerlo de forma gratuita, en abierto, Cuatro debería llevarse el Príncipe de Asturias de la Concordia.
Isla de Mljet (Croacia), playa de Blace. Llegan nadando dos jóvenes totalmente desnudos: Sonia y Alejandro. Van en busca del amor. Se autodefinen a cámara. Ella: "querría un hombre guapo, cariñoso, simpático, con economía, una casa en la costa, con un buen coche... que lo condujera él, por supuesto", y matiza desde su aragonesa desnudez: "No soy chica de una noche". Vale.
Él: "Soy un poco golfo, un golfo bueno ¿eh?, y tengo mucho miedo al compromiso. Lo que quiero de una chica es que huela bien y que sea bien hablada". Se inicia el cortejo. Ella insiste en que no es chica de una noche. De pronto aparece Estela: "Me considero un bellezón y soy maquilladora de muertos", así, sin mas. ¿Pueden un hombre y dos mujeres aguantar dosis masivas de la pura verdad?, se preguntará la promoción del programa. "Me quedé muerta cuando vi que llegaba otra", confiesa la que no es chica de una noche. Muertos-muerta, podría ser un homenaje a los juegos de palabras de Cabrera Infante... pero no. Todo va muy rápido. Tonteos, celos incipientes y llega el cuarto, Luis: "Vengo a romper con todo. Las chicas me dicen que mi miembro es más grande de lo normal". Tiene posibles. Pequeño revuelo. A la moza que no lo es de una noche se le ponen los ojos del tío Gilito.
El del miembro y la maquilladora se van de cita por su cuenta. Se produce un diálogo que deseamos por el bien de España no escuchen los expertos del Informe Pisa. A ella no le gusta el arte, "bueno, me gusta Dan Brown y eso del museo de Da Vinci...", "a mí no me gusta leer porque soy muy vago, pero me gustan muchas cosas, soy polivalente...", "¡Huy!, con esa palabra me has matado. ¿Qué quiere decir?". En resumen: la que no era chica de una sola noche resultó serlo. Adán, Eva y la humana incoherencia.
Ángel S. Harguindey
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/22/television/1413963279_877285.html

 

Adán y Eva en Cuatro - El reality más friki: desnudos integrales, sexo, incultura y chonismo 

Adán, Eva y el láser de diodo 
Si Durero levantara la cabeza y viera —cinco siglos después de pintar su celebérrimo díptico Adán y Eva— a los protagonistas del programa homónimo de Cuatro, puede que no volviera a palmarla. O, al menos, no por el choque espacio-tiempo. Vería hombres y mujeres desnudos, como sus personajes bíblicos, y con los genitales realzados, como ellos, con afeites de distinta naturaleza. Los de los modelos de 1507, camuflados y adornados a la vez con ramas de manzano. Los de aquí y ahora, camuflados y puestos espectacularmente de relieve a la vez al despojarlos de la coraza del vello púbico. Porque, diga lo que diga la promo, en Adán y Eva, el concurso, más que en pelota picada, ellos y ellas van en pelota pelada.
Los concursantes del nuevo programa de citas de Cuatro van en cueros, sí. Pero no precisamente como su madre los trajo al mundo. El 100% de los siete concursantes vistos hasta ahora –cuatro hombres y tres mujeres­– en este espacio de búsqueda de pareja supuestamente a pelo —sin maquillaje, estilismo, trampa ni cartón ninguno—, salen con toda una producción encima. Todos se han sometido a un proceso de depilación integral, probablemente mediante láser de diodo, el método más solicitado hoy en los centros de belleza que proliferan hasta en el último rincón del último barrio marginal del país, sobre todo en esas latitudes. Aparecen, ellos y ellas, desprovistos de todo rastro de pelo en el cuerpo salvo de cuello para arriba. Ahí, sí, se sueltan la melena.
Alguno de los varones lleva barbas más o menos recortadas o hirsutas, y cabelleras más o menos salvajes o domadas a tijera. Pero lo más paradójico es, quizá, lo de alguna de ellas, que se sirve de extensiones capilares para poder cubrir sus pechos con la resultante cascada de pelo mientras luce el monte de Venus completamente al raso. Si algo ha quedado claro con este programa, más allá de que hay gente para todo, es que el pudor es libre. Que mostrar unos atributos da más vergüenza que otros. Y que la depilación integral es tendencia absoluta entre los concursantes de realities.
El 80% del millar de personas de entre 20 y 40 años que se presentaron al casting del espacio, sabedores de que la desnudez era requisito indispensable para ser elegidos, llegó “depilado de casa”, según fuentes de Eyeworks, la productora del formato. Los finalmente seleccionados no recibieron, aseguran, ninguna sugerencia al respecto, pero el porcentaje de rasurados se mantuvo más o menos estable. Veremos, por tanto, hombres y mujeres de pelo en pecho y en pubis en los ocho capítulos que quedan por emitir desde la idílica playa croata. Pero, de momento, ningun velo, por muy natural que sea, dificulta la visión de los aparatos reproductivos de los concursantes por parte de la audiencia. El misterio, si lo hay, está más en sus ojos que en sus sexos.
Ya lo sabía Durero. Hasta en la desnudez total hay artificio, pose y voluntad de estilo. Ya pueden desgañitarse Madonna, Cameron Díaz o Penélope Cruz con que el vello es bello. Aquí y ahora, triunfa la alopecia selectiva. Ante semejantes extremos, quizá la virtud esté, como dijo Aristóteles, en el término medio. Ni tanto, ni tan calvo.
Luz Sánchez-Mellado

jueves, 2 de enero de 2014

'The Valleys' poligoneo rural made in MTV


Si Jersey Shore y sus protagonistas italo-americanos obsesionados con el gimnasio, los rayos uva y la lavandería, (además del alcohol y el sexo) te parecieron unos locos; si los Geordie Shores te parecieron unos exhibicionistas borrachos impresentables y los jóvenes de Gandía Shore unos palurdos descerebrados, lo primero es decirte que tenías razón en todo. Y lo segundo, que aún no has visto nada. Prepárate para lo nuevo de MTV; The Valleys.
MTV, inventora de los videoclips y referente de la música en televisión ha ido girando hacia Dios sabe donde para hacerse dueña y señora de un tipo de reality muy especial. Un género que encumbró a los shores y a los geordis y a los que tenemos  más cerca, los gandía-shores. Ahora, su última vuelta de tuerca a este formato ha sido The Valleys, reality que se estrenó hace un tiempo en nuestro país y que cuenta la vida loca (demencial, más bien) de 9 jóvenes pueblerinos que quieren ser modelos, actores djs  y cantantes. Para ello el programa les da la oportunidad de abandonar sus aldeas de la zona galesa conocida como The Valleys para trasladarse a Cardiff, la capital de Gales, que para esta gente viene a ser como Manhattan con tractores. Allí, nuestros tarados intentarán hacerse un hueco en la gran ciudad y dejar atrás sus aburridas vidas de aldeanos.
Dejando a un lado (pero muy a un lado) el puritanismo yankee que pixelaba hasta los cigarros, en The Valleys se ven tetas y culos casi desde el minuto uno. Pero el factor pueblerino no es fácil de dejar atrás, amigos, y así, cuando uno de ello confiesa que es gay, los rebeldes y desenfrenados exhibicionistas pasan a ser unos mojigatos llenos de pudor que se duchan con gallumbos y calcetines puestos (lo de los calcetines… no se…igual es algún tipo de fetichismo galés que una servidora no entiende). “En fin -piensan ellos- no vaya a ser que el gay este no se pueda controlar y nos pete el cacas”.
Lo que está claro es que los productores de MTV UK no son nada remilgados y no esconden prácticamente nada. Las cámaras lo graban y emiten todo, prácticamente sin censura.  Programa loco donde los haya cuyo casting es de lo mejorcito que se ha visto en realitys (o sea, de lo peorcito). Eso sí, no creo que los habitantes de los valles del sur de gales se sientan muy identificados. Lo que está claro es que como todos sus vecinos estén igual de salidos o sean igual de borrachos que estos especímenes, los principios de la selección natural de Darwin apuntan a que Gales estará despoblado antes de 2015. Yo encerraría bajo llave hasta las ovejas. Ovejas, que por cierto son el logo del programa y que las intrépidas participantes se tatuaron en sus partes íntimas nada más llegar al reality. Lo que digo, como regaderas.
Texto de: http://contraplanosderisa.wordpress.com/2013/04/30/the-valleys-la-nueva-chalada-de-mtv/
 los protagonistas y la pobre oveja
 carnaza siempre a la vista... y duchas en grupo

Este programa deja por los suelos a: http://www.cuatro.com/granjero-busca-esposa/

sábado, 28 de diciembre de 2013

"Hermano Mayor" y las parodias

Pedro García Aguado es el hermano mayor que ayuda a jóvenes problemátos a reconducir sus vidas.
http://www.cuatro.com/hermano-mayor/
El programa es frecuente tema de burlas en foros y vídeos mediante montajes y parodias.  
  
Episodio de la webserie basado en Hermano Mayor --- Patro acogió a Pixas en su casa y ahora está pagando todo el odio que éste tiene en su interior. La convivencia es insostenible.
http://www.loserslaserie.com

Típica escena del programa.
Fotografía de la cabecera original.  


viernes, 27 de diciembre de 2013

"Canis y conciencia de clase" por Carmen G. Magdaleno (Extracto)


Si echamos un vistazo a la televisión, podemos encontrar este estereotipo copando gran parte de la programación de los canales generalistas. Lo primero que se nos viene a la cabeza son los reality shows, desde los clásicos como Gran Hermano hasta los híbridos más modernos como Mujeres, Hombres y Viceversa; Hermano Mayor o Gandía Shore. Están plagados de "canis", y no sabemos si es porque son ellos los que más se presentan como participantes o porque es un requisito de selección. Pero en los magacines y programas de reportajes también encontramos nuestra buena dosis de "canis": Belén Esteban, "la princesa del pueblo", en Sálvame, es su máximo exponente; junto a los retratos esperpénticos de barriadas y polígonos con los que les gusta regalarnos a los de Callejeros. La ficción tampoco está exenta de su ración de "canismo": la Juani de Médico de Familia fue la precursora de Manos a la obra (¡Manolo y Benito Corporeison!), Los Serrano, Yo soy Bea, Aquí no hay quien viva / La que se avecina... pero, sin duda, la joya de la corona es Aída. Lo tiene todo. Cualquier estereotipo peyorativo sobre la clase trabajadora de los barrios periféricos (representados por este Macondo de viviendas sociales conocido como Esperanza Sur) lo encontraréis en esta serie de televisión. Cualquiera. A saber:

- Aída: Madre divorciada y desdoblada entre las labores del hogar y las labores de los hogares de los demás, porque, como no podía ser de otra manera, trabaja como limpiadora (como "chacha", si nos atenemos a la nomenclatura despectiva que se exhibe en la serie). Para más inri es inculta y simplona y siempre está en celo porque no encuentra varón para un "apaño".

- La Lore: hija adolescente "choni", ligera de cascos y muy corta de luces que abandona sus estudios para participar en Gran Hermano. Sólo piensa en sexo y diversión (sinónimo de discotecas, alcohol y...claro, sexo otra vez). 

- El Jonathan: El hijo delincuente juvenil/ pandillero. Lo que entendemos por gamberro.

- El Luisma: El hermano (ex)yonqui descerebrado y sus amigos (ex)yonquis descerebrados. No piensa buscarse un trabajo ni falta que le hace. Lo que entendemos por vividor. De poca monta, eso sí.

- La madre de Aída: ex-actriz de variedades, obesa por pura insatisfacción, comedora compulsiva que hace gala de una total falta de autocontrol y de un egoísmo y mezquindad sin límites.

- Paz: Una vecina prostituta.

- Macu: La paleta que llega del pueblo a vivir a la ciudad, por supuesto, "más bruta que un arado". Igual de "facilona" que la Lore.

- Mauricio: el dueño del bar más concurrido del barrio y "facha" mayor del reino (machista, racista, franquista...). También es lo más parecido a un capitalista que se puede encontrar en Esperanza Sur, porque tiene un mísero bar, lo que le faculta para considerarse "empresario" e intentar explotar y sacar beneficio de todo el que se le ponga por delante.

- Machupichu (¿alguien sabe como se llama?): el inmigrante sumiso.

- Fidel: el único personaje de Aída con inteligencia y amplia cultura general. Por eso mismo aparece estigmatizado como pedante, pomposo e insoportable. Querer saber en un barrio de clase baja es pecado. Además es gay, otro pecado. "Puritita" carne de "bullying".

- Aidita: nieta rechoncha y "chapona" de Aída. Otra "sabionda" como Fidel. Más carne de "bulliyng" para el asador.

  En general, lo que sacamos en conclusión de una de las series de mayor audiencia emitidas en España es que la clase trabajadora de los barrios humildes tiende a guiarse sólo por sus instintos, no sólo de supervivencia (llegar a fin de mes como sea, alimentar a su familia), sino también sexuales (no es casualidad que el único personaje femenino de la serie que no está "salido" se dedique precisamente a la prostitución) y otros vicios (gula, drogas...). El proletariado lleva asociándose así desde 2005 en el prime-time de los domingos directamente a la marginalidad y a la picaresca, cuando no a la delincuencia, y a la ausencia de formación y un empleo digno y de interés por los mismos. Lo que es lo mismo que decir que si no prosperan es porque o no están capacitados para ello, o no les da la gana. O lo que es lo mismo que decir que se aprovechan de los subsidios y la caridad y que no son en absoluto productivos para el Estado. Escoria, en una palabra. Lastre que soltar. Por algo "barriobajero" es un insulto.

   Claro que este cargar las tintas en las clases más bajas de la sociedad no es sólo cosa de los medios de comunicación y el "entertainment". Y no proviene de ellos. Preguntémonos a quién señalan los políticos y empresarios cuando dicen que hemos vivido por encima de "nuestras posibilidades", que el dinero de las pensiones y prestaciones sociales "se gastan en pantallas de plasma", que hay que recuperar la "cultura del esfuerzo", que debemos pensar más en nuestros deberes que en nuestros derechos y trabajar como "chinos en un bazar" si queremos salir de la crisis algún día. Se refieren a aquellos que con un trabajo de asalariados osaron viajar en sus vacaciones, comprarse casa y coche, disfrutar de la cultura y las nuevas tecnologías o conseguir que sus hijos accediesen a estudios universitarios. La percepción de que tenían más de lo que se merecían, acorde a su papel social, es la excusa perfecta para todos los recortes en servicios públicos y derechos del trabajador que permitan al sector privado campar a sus anchas. Su justificación sociopolítica e incluso moral: hay que frenar la plaga de parásitos irresponsables que nos ha llevado a la situación económica en la que nos encontramos.

   Este fenómeno lo describe de maravilla el que debería ser ya un libro de cabecera para todo el que quiera entender lo que está pasando: "Chavs, la demonización de la clase obrera", escrito por el británico Owen Jones y publicado en España por la editorial Capitán Swing. Para que os hagáis una idea, los "chavs" ("chavettes" en femenino) serían los "canis" en Gran Bretaña. Es la palabra que usan coloquialmente para referirse a los jóvenes de las viviendas de protección oficial, que tienen un acento y apariencia concretas. Como aquí, son objeto de escarnio en la televisión y en Internet, con el mismo estereotipo de desempleados y pensionistas crónicos, de baja catadura moral y también bajo coeficiente intelectual, potenciales delincuentes y adolescentes embarazadas que salen de familias desestructuradas y/o disfuncionales. Owen explica cómo "este concepto es en realidad una manera oblicua de definir al conjunto de la clase trabajadora y responsabilizar a los pobres de ser pobres". Como apuntábamos antes, en plena crisis económica mundial, la justificación cae del cielo. La pobreza no se debe a los problemas macroeconómicos y estructurales, a las limitaciones del "sacrosanto" libre mercado o a las decisiones y comportamientos de las clases poderosas, sino a los defectos de los ciudadanos que la sufren: a sus hogares dislocados, a su falta de ambición y sacrificio y a su escasa capacidad intelectual.  

   También nos cuenta cómo en Gran Bretaña el término “chavs” se aplica como si de un concepto sociológico se tratase, aunque que nadie puede decir con exactitud qué significa. El diccionario de Oxford por Internet define al “chav” como “un joven de clase baja, de conducta estridente que viste ropa de marca, auténtica o de imitación”. Otro diccionario de 2005 los define como “joven de clase trabajadora que se viste con ropa deportiva”. Extraoficialmente, a modo de chasquarrillo, se dice que es un acrónimo de “Council Housed and Violent” (Habitante de Casas Municipales y Violento). En un libro satírico que fue best-seller en el Reino Unido, "The Little book of Chavs", se llegan a identificar los que se consideran como típicos trabajos “chavs”. La “chavette” es una aprendiz de peluquería, limpiadora o camarera mientras que los hombres son guardias de seguridad o mecánicos. Según el libro, “chavs” de ambos sexos suelen ser cajeros en los supermercados o empleados de hamburgueserías. ¿Os suena de algo?


   Pero lo interesante del libro de Owen es que nos cuenta paso a paso cómo se ha llegado hasta aquí. La era del neoliberalismo, inaugurada por Margaret Thatcher con una drástica desindustrialización en los años 80, marcaron el triunfo de un individualismo que hundió el sistema de valores solidarios de la clase trabajadora. Los ataques de Thatcher a los sindicatos y a la industria asestaron un duro golpe a la vieja clase obrera industrial. Los trabajos bien pagados, seguros y cualificados de los que la gente estaba orgullosa, y que habían significado el eje identitario de la clase obrera, fueron erradicados. Apelando a la falacia de la responsabilidad individual como ascensor en la escala social, sentó las bases de la actual "ley del más fuerte". “El objetivo era acabar con la clase obrera como fuerza política y económica en la sociedad, reemplazándola por un conjunto de individuos o emprendedores que compiten entre sí por su propio interés”, escribe Jones. El libro analiza y muestra, de este modo, como el odio a los "chavs" no es un fenómeno aislado. Es, en gran parte, producto de una sociedad con profundas desigualdades.

   Owen pone de manifiesto cómo el estereotipo ha contribuído a justificar el ajuste fiscal de la coalición entre conservadores y liberales que lidera el primer ministro David Cameron, que en uno de sus discursos pronunció lo siguiente: “¿Por qué esta rota nuestra sociedad? Porque el Estado creció demasiado, hizo demasiado y minó la responsabilidad personal” (alumno aventajado del thatcherismo, "isn't it?"). Este tipo de cosmovisión ha servido de trampolín también para absurdas propuestas reaccionarias de limpieza social. En 2008, un concejal "torie", John Ward, propuso la esterilización obligatoria de las personas que tuvieran un segundo o tercer hijo mientras cobraban beneficios sociales, medida apoyada con entusiasmo por los lectores del periódico del ala derecha Daily Mail, horrorizados ante los "aprovechados y sinvergüenzas que están hundiendo el país”.

   Supongo que en estos momentos los chistes sobre "canis" o las series como Aída ya no os parecerán tan graciosos. Al menos a mí no me lo parecen. Y si antes me lo parecían es debido a otro de los mitos del capitalismo salvaje, ese del que tanto habéis oído hablar, el de que "todos somos clase media" (todos los que no llegamos a ser directores de una gran multinacional y a poseer un yate de más de ocho metros de eslora, pero que tampoco somos pobres de solemnidad). Es decir, desde profesores, enfermeros, funcionarios, periodistas, farmacéuticos, autónomos, taxistas... a las profesiones más propiamente asimiladas a la clase obrera (operarios, mineros, albañiles...). Precisamente, el hecho de que se asimile la clase más baja al grupo social de los "canis" y que nos riamos de ellos por verlos tan ajenos a nuestras circunstancias y comportamientos, contribuye a que nos traguemos el cuento de que somos clase media. ¡Cómo vamos a ser del proletariado, si vestimos con gusto y tenemos una gran sensibilidad cultural e incluso artística! Pues lo somos, porque el trabajo de las profesiones liberales y/o cualificado es hoy tan precario como el menos cualificado, lo somos porque casi todos tenemos contratos temporales con sueldos irrisorios, si tenemos alguno. Si un periodista o un comercial tiene las mismas condiciones laborales y productivas que un camarero o una peluquera, significa que pertenece a su mismo extracto social, es un obrero, un asalariado, clase trabajadora en definitiva, esté sentado frente a un ordenador Mac o lleve traje durante su jornada. 

   Cada vez que nos reímos de esos chistes o discurrimos otros nuevos, cada vez que caemos en el estereotipo de clase y utilizamos palabras como "verdulera" o expresiones como "es de pobres" para menospreciar, actuamos como cómplices de aquellos interesados en convertir el trabajo digno en esclavitud. Es este cinismo el que explica fenómenos como que las clases más pobres voten a la derecha. Que un hijo de obrero que ha estudiado ingeniería, que tú, o que yo, despreciemos y nos sintamos superiores a un albañil o a una peluquera, y que estos a su vez se quejen, por ejemplo, de que los barrenderos se hayan puesto en huelga o de que los funcionarios cobran demasiado para "lo poco que hacen" es la gran victoria del capitalismo: los trabajadores odiándose entre ellos y olvidando su trascendencia y poder social si se unen, es decir, el caldo de cultivo perfecto para reducirlos a simples instrumentos del capital sin ningún margen de acción reivindicativa. Porque si tenemos (o tuvimos) fines de semana, vacaciones, derecho a huelga, a organizarnos, a cobrar una baja si nos ponemos enfermos, días de asuntos propios, salarios, subsidio de desempleo y pensiones de jubilación, es porque esas personas con mono y carné de sindicato que ahora ninguneamos consiguieron todas esas cosas a base de protestar y resistir. Y si ahora las estamos perdiendo es en gran parte porque consideramos que la clase trabajadora no vale nada o que directamente está desapareciendo. Que hayamos perdido la conciencia de clase no significa que las clases ya no existan. Por algo fue el magnate norteamericano Warren Buffett el que dijo: "Por supuesto que existe la lucha de clases, y somos los ricos los que vamos ganando".

P.D.: Cuando estaba en primero de Bachillerato mi profesor de Historia del Mundo Contemporáneo, sorprendido por mi alto nivel de conocimientos históricos y por los libros que me veía leer, me preguntó a qué se dedicaban mis padres, esperando, supongo, que le dijese que eran profesores universitarios o algo por el estilo. Cuando le dije que mi padre era marinero y mi madre ama de casa, abrió mucho los ojos y sólo me dijo, "Pues vaya mérito tienes". Creo que fue ese día en el que empecé a rumiar todo esto que he escrito hoy. 

http://carmengonzalezmagdaleno.blogspot.com.es/2013/11/canis-y-conciencia-de-clase.html

El artista Antonio R. Montesinos comenta en Facebook este post en el blog:
Interesante artículo, aunque despide cierto tufillo moralista. A mi Aída me hace reír mucho (no tanto MYHYV o Gandía Shore), pero también es verdad que yo crecí en una calle de bloques VPO y me lo tomo como un estereotipo muy muy exagerado de la vida allí. 

Supongo que si que me ha hecho identificarme con cierta conciencia de clase. Mis hermanos y yo siempre fuimos los "buenos" y fuimos de los pocos que fueron al instituto. Según el artículo mis hermanos y yo entramos en la categoría de lo que sería un Cristiano Ronaldo o David Bisbal, de rebajas claro... que no somos ni mileuristas.
De todas formas lo importante es que al final esa conciencia de clase es peligrosa. La mitad de mis amigos del barrio ganaban más que yo (hasta antes de la crisis al menos), pero están por debajo en la escala social ya que no son universitarios, por lo tanto estamos dentro del mismo margen económico. Como dice el artículo, en la actualidad se ha sustituido el asociacionismo del "proletariado" por la cultura del "emprendedor" (que es una herramienta de control tan grande como las hipotecas, si no que le pregunten a cualquier autónomo). Todo esto, al final, se carga a la clase trabajadora como fuerza política y quizás es la explicación de la situación actual de inmovilismo.

La referencia al libro Owen Jones "Chavs, la demonización de la clase obrera" es muy interesante. Aquí un extracto de cuando habla de la creación de la casta "chav" a raíz de los procesos de desindustrialización de los 80 por parte de la Thatcher:

Apelando a la falacia de la responsabilidad individual como ascensor en la escala social, sentó las bases de la actual "ley del más fuerte". “El objetivo era acabar con la clase obrera como fuerza política y económica en la sociedad, reemplazándola por un conjunto de individuos o emprendedores que compiten entre sí por su propio interés” 

http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/chavs-la-demonizacion-de-la-clase-obrera 

http://infamia-zine.blogspot.com.es/2012/12/owen-jones-chavs-la-demonizacion-de-la.html
"Owen Jones pretende con este ensayo recuperar para el debate la cuestión de clase. Para este empeño utiliza la denostada figura del chav (lo que vienen a ser nuestros canis, chonis, pelaos, merdellones) El motivo, es la intuición que, "El odio a los chavs es una manera de justificar una sociedad desigual". Para ponernos en situación, los chavs/canis son el único grupo social objeto de burla descarnada que no produce ningún tipo de sonrojo mofarse de ellos. Hagamos un experimento: probemos a hacer un chiste en compañía de un grupo de progres gafapastas (ahora autodenominados hipsters), de temática racista, machista u homófoba, el resultado es el lógico lapidamiento. Ahora en cambio, probemos a soltar la mayor burrada sobre las chonis peluqueras de tu barrio, o el cani del camarero de turno, o el pokero de callejeros. El resultado será bastante dispar. No te lloverán piedras, sino risas y aplausos."