Rocío Guerrero (pinturas) y Javier de Benito (esculturas)
Casa de Vacas (Parque del Retiro), Madrid
3 de enero / 2 de febrero 2020
Fue ver este cartel y encaminarme hacía la Casa de Vacas para ver una muestra en pleno invierno que nos conduce directamente al cálido verano de ferias, atracciones y salidas con los amigos en esa etapa de descubrimiento que es la pubertad. Actualmente una de las mejores exposiciones de pintura en el centro de Madrid.
"Rocío Guerrero refleja con un lirismo cuasi modernista el colorido de un mundo que se desmorona en pos de su disolución en una lógica devastadoramente naïf, vaporosamente sórdida. Sobre la base de su impecable técnica realista se desenvuelven unas secuencias de vida aprehendida y administrada pictóricamente del modo más estremecedoramente plástico. Pinta velazqueñamente el aire si bien un aire en que quedan reflejados los verbeneros neones. Entresaca del modo más feliz el punto lírico que mora en el adolescente “chonismo”, verbigracia. Embriaga la ajada sordidez que caracteriza a las ferias con la ternura cromática de su trazo aun prevaleciendo la gama de fríos. Eso en lo referente a la serie mayoritaria de obras expuestas, que versa sobre aspectos verbeneros, recordándome, salvando las distancias, a la película que hicieran Gómez de la Serna y Giménez Caballero: “Esencia de verbena”. Asimismo, hay otras pinturas que extraen la belleza de los cuerpos más malogrados por los vitales avatares y los malos hábitos alimenticios. Y otras que nos refieren secuencias de la más “a priori” inadvertida cotidianidad, concomitantes con la conocida desde los ochenta como “poesía de la experiencia”, que elevaba a la poética contrabasa aquello en principio no susceptible de ser interpretado como materia poética. Tal cosa es lo que hace nuestra pintora en su ámbito cuando erige protagonistas de sus cuadros a la joven que lee en el quicio de la ventana, o a la limpiadora que, fregona en ristre, mira al vacío. Y podría haberse quedado Guerrero en el pálido anecdotismo, sin mayor vuelo, de no dotar a lo percibido con el lírico aderezo que venimos refiriendo henchido de ternura y fascinadora fascinación."
‘Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo’, la vigencia de un cineasta. Una exposición en San Sebastián reúne fotografías de todas sus películas y sus colaboraciones para el teatro y la televisión. https://elpais.com/ccaa/2018/07/19/paisvasco/1532007637_068376.htmlhttp://www.donostitik.com/eloy-de-la-iglesia-zarpazo-a-zarpazo-en-artegunea-de-kutxa/ Eloy Germán de la Iglesia nace en Zarautz en 1944. Como cineasta logró mostrar una visión osada de nuestra sociedad desde sus comienzos en el cine en plena dictadura franquista en 1966. Mantuvo una ardua lucha contra la censura hasta su desaparición en los comienzos de la democracia, en 1977. Militó en el cine y en la vida, llegando hasta el abismo y más allá. Sus osados argumentos narran los problemas de la droga, las represiones sexuales de un país bajo la dictadura, la corrupción política, la actividad de grupos paramilitares, la delincuencia juvenil, la homosexualidad…, todos ellos temas tabúes en la época y que él se ocupó de hacer dinamitar. Retrato de una época oscura y reprimida que De la Iglesia contemplaba desde su militancia política y su onda raíz comprometida, sin perder el sentido del humor y la complicidad con el público. Es poseedor de una obra insólita, provocativa y rompedora, cronista de mundos subterráneos, con una estética personal que ha permanecido indeleble con el paso de los años. Hoy, 12 años después de su fallecimiento en marzo de 2006, su obra sigue siendo referente y modelo para jóvenes cineastas. Esta exposición en la sala Artegunea hasta el 4 de noviembre de 2018 es la primera muestra completa que recoge todas sus películas, sus colaboraciones en televisión y en el teatro. Contada de una forma cronológica, la exposición Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo, se convierte en una radiografía certera de más de cuatro décadas de nuestra historia. Se podría decir que vivió, amó e hizo cine como pocos lo hicieron: sensualmente, con verdad y hasta la locura. Odiado y admirado a partes iguales, sus planteamientos nunca dejaron indiferente. Tras pasar una década en el olvido, Eloy afirmaba orgullosamente que no encontraba otra razón para vivir que la de continuar en el cine. Pedro Usabiaga. Comisario de la exposición.
La exposición está comisariada por el fotógrafo Pedro Usabiaga (San Sebastián, 1959), con una reconocida trayectoria en la fotografía para cine, tanto para campañas de prensa, como sesiones especiales para un buen número de películas, o ediciones de libros de cine. Ha venido desarrollando una intensa labor como comisario de exposiciones de fotografía y pintura. La exposición hace un recorrido cronológico por la carrera profesional de Eloy de la Iglesia, incluyendo sus trabajos de teatro y televisión, y desarrollando un recorrido por toda su filmografía a través de unas 150 fotografías, acompañadas de la sinopsis de la película:
Parkineo 2017 Matadero Madrid – La Plaza en Verano
Andrea González with Paula García Masedo and Lorenzo García Andrade.
Disco car parks are places where many spend more time and have more fun than in the clubs. The incredible images and stories about "parkineo", the name that was given to this phenomenon, tell us about cars as one of the main innovations of club culture.
Los parkings de las discotecas eran y son lugares en los que muchos pasan más tiempo y se divierten más que en las propias discotecas. El coche se convierte en cama, cambiador, discoteca móvil, nevera, pista de baile y punto de reunión una vez aparcado.
Este proyecto de Paula García-Masedo y Andrea González, seleccionado en la convocatoria pública VIVAC para La Plaza en Verano 2017, se sirve del “parkineo”, nombre que se le dio a este fenómeno, para investigar y hablar sobre esta forma de estar juntos y de lo que se puede o no se puede (se puede aparcar, pero se puede bailar, se puede poner la música alta, se puede comer, beber… Se puede casi de todo y hay pocas normas sobre lo que no se puede). La música de Parkineo la comisaria Lorenzo García Andrade.
Katathlónexposición de David Crespo en Galería Cero que puede ser visitada hasta el 11 de junio. Una de las mejores exposiciones vistas en esta Galería hasta la fecha. Intensa y muy bien diseñada y montada la exposición nos muestra el último conjunto de piezas tanto documentales, escultóricas como videoinstalaciones de David Crespo realizadas este último año sobre diversas disciplinas olímpicas versionadas en un terreno postapocalíptico. El escenario escogido para realizar las acciones no puede estar mejor elegido, un descampado y los restos de una nave de polígono industrial de la que ya solo quedan restos de alguna pared en pie y las marcas del suelo de hormigón que tuvo. Estas ruinas son al igual que las ruinas que quedaron de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004 una metáfora de los tiempos que corren muy literal. Después de su paso por París en abril dentro del festival Do Disturb!, y antes de su llegada al pueblo cordobés de El Carpio dentro de las Jornadas de Creación Scarpia XIV el próximo mes de julio, David hace escala en Madrid presentando esta recomendable exposición en Galería Cero. A continuación el fantástico texto realizado por la comisaria Nerea Ubieto con motivo de la exposición.
La
idílica imagen que atesoramos de la Antigua Grecia está ciertamente
alejada de la que asociamos con la Grecia contemporánea. Todos hemos
estudiado sus orígenes y su cultura, base de la civilización occidental,
como una de las cúspides indiscutibles del arte, la filosofía, la
política y el deporte. Su influencia fue capital para el Imperio Romano,
el Renacimiento o el movimiento Neoclásico en el siglo XVIII. Sin
embargo, lo que un día fue referente, en la actualidad provoca rechazo y
desconfianza.
En
los últimos años, nos hemos cansado de escuchar al gobierno proclamar a
los cuatro vientos: no somos Grecia. Desde luego, la equiparación de
España con el país heleno no interesa puesto que supone un vínculo
irremediable con los conceptos que resuenan tras su realidad reciente y,
en gran medida, vigente: rescate, deuda, corrupción, paro, revueltas…
Al final va a resultar que sí somos Grecia. David Crespo considera ésta
relación obvia y sabe que, traer la situación griega a un primer plano,
supone hacernos reflexionar sobre la propia. No olvidemos lo que fuimos y
donde estamos ahora.
El nombre de la exposición, Katathlón, surge de la fusión de dos palabras, ambas derivadas del griego: katastrophe que significa ruina, destrucción -y pentatlon-,
competición atlética que constaba de cinco partes. El primer término
alude, por un lado, a la cuestión que veníamos refiriendo de la crisis
griega y, por otro, al costoso y enrevesado proceso de investigación
llevado a cabo por el artista para realizar este proyecto. No me resisto
a mencionar que una de las opciones expositivas alternativas consistía
en desparramar todas las piezas por el suelo, evidenciando el caos al
que había llegado y poniendo de relieve lo inesperado, factor que
sobrevuela toda la muestra.
El
segundo vocablo contenido en el título, pentatlón, es el que define el
grueso del trabajo. Esta modalidad deportiva era, en la Grecia del culto
al cuerpo, la prueba reina por ejercitar múltiples capacidades como la
velocidad, la fuerza, el equilibrio, la destreza o la resistencia. Los
pentatletas se reputaban superiores a los demás y su entrenamiento en
las cinco disciplinas – estadio (carrera), lucha, salto de longitud,
lanzamiento de jabalina y de disco- estaba incluido en el servicio
militar. La pericia en ejecutarlas determinaba su validez en el campo de
batalla, considerándose a los atletas destacados en esta competición
como los mejores guerreros.
Poco
o nada queda ahora del esplendor que rezumaban aquellos campeonatos de
la Antigüedad. Quizá, la celebración de los Juegos Olímpicos en Grecia
en el 2004, nada más entrar en la Eurozona, fue el último coletazo de
brillantez antes de la hecatombe económica. Las formas de ocio que
proliferan en el momento actual son bien diferentes, en cierta medida
condicionadas por las circunstancias de precariedad. David Crespo,
durante su estancia en Atenas y Tesalónica, se ha parado a analizar los
deportes o modos de recreo más populares enel presente y ha establecido correspondencias con las cinco pruebas originales para crear un nuevo pentatlón.
Las
asociaciones pueden resultar básicas o incluso absurdas, pero responden
a una necesidad de construir un diálogo entre las disciplinas antiguas y
las de nuestro tiempo. De hecho, aquel que sepa manejarse con habilidad
en estas nuevas artes creadas por el artista, será laureado con la que
podría ser la condecoración por excelencia de nuestros días: la de buen
revolucionario. De ahí que todas las prácticas contengan elementos
agitadores, presentes en las piezas. La exposición se materializa en
cinco vídeos, cargados de humor e irracionalidad, en los que se
practican las pruebas; cinco instalaciones, entre lo dramático y lo
irónico, que son el vestigio de las grabaciones; y cinco archivos de
imágenes pertenecientes a cada una de las disciplinas. La primera,
estadio, consiste en una carrera de 192 metros y se relaciona con el
backgammon, uno de los juegos más divulgados en Grecia cuyas partidas se
caracterizan por su larga duración. Crespo ha dispuesto 8 tableros, uno
de ellos explotado con un petardo, en los que la suma de sus casillas
es precisamente 192, estableciendo así un paralelismo entre la pesadez
de ambos ejercicios. La lucha encuentra su aliado en el baloncesto a
través del combate deportivo dentro del partido. En la instalación,
reducida a una cubeta y un balón sobre una peana, la fuerza se concentra
en la simplicidad y el impacto visual. El tenis se asocia con el salto
de longitud al conectar las raquetas con las halteras,
piedras que utilizaban los antiguos atletas para impulsarse. En la
pieza, la estructura que debería guardar pelotas de tenis, esta llena de
cócteles molotov. La esbeltez de la jabalina se equipara con la de la
caña utilizada para pescar, una actividad que también ha proliferado en
las ciudades citadas y que es más bien una excusa para reunirse. En la
sala encontramos una caña incrustada en el parabrisas de un coche
teledirigido de policía, símbolo indiscutible de las revueltas. El mando
del artefacto está a disposición del público para que puedan estamparlo
contra la pared hasta que, desgastado, se quede sin pilas. Por último,
el lanzamiento de disco se vincula a la bicicleta por la circularidad de
sus componentes fundamentales. La escultura consiste en una rueda y dos
lámparas, una que ilumina y otra rota llena de sisa, droga conocida
como “mata pobres”, que evidencia la desesperación en la que está sumida
el país.
En
los vídeos, los protagonistas van ataviados con vestimentas que aluden a
diferentes grupos revolucionarios como el Pink Block o el Black Block,
enfatizando el perfil alborotador de las acciones, que por otro lado
rozan lo cómico. Siguiendo la línea de sus últimos trabajos, David
Crespo utiliza el deporte como herramienta y excusa para abordar
problemáticas sociales desde una perspectiva colateral. Las formas de
entrenamiento y los pasatiempos que desarrolla una colectividad tienen
que ver con las necesidades y los medios de los que disponen en cada
momento. Las condiciones pueden ser buenas en un periodo determinado,
pero eso no garantiza que vaya a ser siempre así, véase el caso de
Grecia: poco a poco las malas gestiones se acumulan, las coincidencias
se juntan, el clima se turbia, los cambios no favorecen y…¡cataplúm!
Todo se desmorona. Nerea Ubieto
La asombrosa idea de ofrecer a la vista pública un cuerpo
desnudo fue griega. Que una sociedad vestida exhiba a sus dioses, héroes
y atletas desnudos en santuarios, ágoras o necrópolis es algo inusual,
insólito y extraordinario. Que además invente un desnudo irreal e
imposible, con una fuerte apariencia de veracidad, del que deriva miles
de años después nuestra forma de representar, de entender y de mirar el
cuerpo humano, es una hazaña.
Lugar: Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid
Fecha: Hasta el 26 de julio de 2015.
Hora: Martes a sábado de 11.00 a 19.00 h. Domingos y festivos de 11.00 a 15.00 h. Lunes cerrado. Acesso gratuito.
Visitas guiadas gratuitas: Los pases tendrán lugar
los sábados y domingos en dos sesiones, una a las 11:00 y otra a las
12:30 h., con una duración de una hora y con un máximo de veinticinco
participantes cada una. Las personas interesadas pueden hacer su reserva
a través del teléfono 91.879.66.66
El cuerpo de gimnasio
Un bello cuerpo masculino en la percepción contemporánea es el de un
joven de hombros anchos, pecho desarrollado y abdominales marcados. Este
cuerpo atlético, musculado, modelado con sistemas de ejercicio y
perfeccionamiento físico, es el espejo en el que se miran muchos jóvenes
y que da lugar a nuestra cultura de gimnasio. El resultado es un cuerpo
moderno, deudor e inseparable de la visión del cuerpo antiguo. La invención. El desnudo
Nuestra forma de mirar tiene su origen en la Grecia antigua. Allí se
ideó un desnudo para ser visto en público: un bello cuerpo masculino
que, siendo una construcción intelectual, seduce nuestra mirada por su
alto grado de veracidad naturalista.
La belleza que inventan los griegos es una imagen artificial e
intelectual, una versión de un cuerpo de varón anómalo porque no es lo
común, extraño porque es imposible y noble porque representa a criaturas
excelentes, virtuosas y, hasta cierto punto, inmortales.
La imagen del cuerpo que inventaron los griegos se concibió
paradójicamente como un vestido. Sólo los hombres se desnudan, sólo lo
hacen los griegos y sólo aquellos que tienen cuerpos ejercitados a
diario en la palestra, es decir, los hombres libres que poseen tiempo
para el ocio. Dioses, atletas y héroes
No hay una gran diferencia entre la naturaleza y el aspecto físico de
los seres divinos y de los hombres. Se distinguen los dioses por ser
inmortales, por su enorme fuerza y altura y por su incorruptible e
imperecedera belleza. Pero comparten con los hombres defectos y
pasiones, como amores prohibidos, odios y celos.
La perfección física y la excelencia moral pertenecen, más que a
ningún otro, al héroe. Hombre mortal que alcanza la inmortalidad a
través de la gloria, de la alabanza de poetas y artistas y perdura
durante siglos en la memoria de los vivos.
El héroe, el varón excelente, combina juventud y belleza incluso
después de la muerte. Morir joven y bello, caer en combate en las
primeras filas luchando por la patria, es una hermosa forma de encontrar
la muerte.
Aunque el desnudo no es ni mucho menos un hecho cotidiano en el mundo
griego, sí era posible ver cuerpos desnudos en sus ciudades. El atleta
griego practicaba ejercicio desnudo (gymnós) en espacios
reservados para ello: los gimnasios. Los cuerpos de los atletas son
vigorosos, duros y articulados, bellos como estatuas y pertenecen a
hombres íntegros, valientes, resistentes, que se afanan indeciblemente,
con privaciones y sufrimientos, por conquistar la victoria. El desnudo femenino
El primer desnudo público de un cuerpo de mujer se debe al escultor
Praxíteles ya en el siglo IV a.C., varios siglos después que el de
varón, y representa a Afrodita. La diosa se acaba de lavar o va a
hacerlo cuando es sorprendida y se cubre con las manos. El espectador se
convierte en voyeur. El desnudo femenino, que es más bien un
desvestido circunstancial, nos lleva al mundo de lo humano y al deseo
erótico y esto, también en cierto sentido, ha pasado a formar parte de
nuestra memoria visual. La fealdad, la burla y la caricatura
La fealdad es la ausencia de lo bello, su contrario, tanto étnico
como social. En Grecia lo feo se expresa como antítesis de lo bello,
tanto en lo estético como en lo ético. Si el cuerpo bello heroíza, la
fealdad muestra al antihéroe. Provocan espanto y risa. Son el
contramodelo del hombre ciudadano, son esclavos, bárbaros, viejos o
deformes. El desnudo en las Academias
Las estatuas clásicas se estudian, copian y dibujan en los siglos
XVIII y XIX en los talleres de los artistas y en las Academias. En el
ámbito académico el ideal de belleza es el de la escultura clásica o el
del modelo que adopta una postura adecuada, similar al tipo escultórico.
Primero en las Academias y después en las escuelas y facultades de
Bellas Artes se enseñaba a los alumnos, como parte de la formación
artística, el “dibujo del antiguo y del natural”.