Al entrar en la sala nos encontramos a mano derecha una "composición sobre peana de cajas de Cruzcampo con litronas vacías" de lo que parece ser la propia inauguración, misma marca y botellas se repiten amontanadas en una de las esquinas de la sala a modo de "stacks" como aquellos de caramelos de Félix Gonzalez-Torres.
La sorpresa se encuentra al final de la sala y domina parte de esta por su contundencia al ocupar una buena parte de la pared frontal. Un gran bloque de pequeñas fotografías de formato cercano al común 10x15 nos muestran momentos de desfase, sexo, alcohol, borracheras, largas noches en el piso viendo pelis, amigos en situaciones extremas,... estas fotos nos muestran muchos detalles que percibimos en el resto de piezas y que con su visionado se complementan.
Montaje y display de las piezas impecable, no hay cartelas ni información más allá de la nota escrita por Mar García Ranedo sobre la muestra y que nos encontramos pinchada en la pared a la entrada. No hace falta saber de quien es cada pieza porque el conjunto es muy bueno al margen de quien haya creado cada una.
Un buen inicio para el Espacio Laraña pero se echa en falta más información y difusión con carteles avisando en la calle sobre la exposición dentro de la facultad para que pueda entrar más público. Ánimo y esperemos que todas las exposiciones sigan siendo de tanta calidad.
Vista frontal del bloque de fotografías al fondo de la sala
Una propuesta expositiva, desde el empleo de fotografías, instalaciones y pinturas, en la que tienen cabida elementos y gestos considerados intrascendentes u obscenos, no por su ejecución sino por su explicitación. Hay cierta normalización en los usos de lo “extremo”, siempre que estos se desarrollen en un ámbito privado; es su exhibición lo que incomoda.
Las botellas de cerveza, la resaca, la comida basura, la juerga nocturna buscan, aquí, no tanto la espectacularización como el juego. La abyección es un noticiero y no una juerga o un impulso de autodescubrimiento del cuerpo. De esta forma, dichos objetos, quedan transformados en artefactos artísticos difícilmente etiquetables. Se genera así un universo expositivo que pretende hacernos dialogar utilizando un alfabeto, aparentemente inconsciente, creado a partir de restos de pinturas abandonadas, botellas vacías, colillas, dibujos inacabados y cuadros en proceso. No mencionan sólo el objeto, ni tampoco su simbolicidad; mencionan el acuerdo integral entre éste y un período iniciático del proceder como individuo.
"Adán y Eva": Desnudos frente al mundo
Con Adán y Eva Cuatro demuestra una constancia en programas de apareamiento realmente encomiable: a los ¿Quién quiere casarse con mi hijo?,Un príncipe para Corina o Granjero busca esposa
se une ahora este chico-busca-chica o chica-busca-chico en un paraje
idílico (¿habrá chico-busca-chico o chica-busca-chica para disgusto del obispo de Alcalá de Henares?). La promoción del programa
se pregunta: ¿pueden un hombre y una mujer aguantar dosis masivas de la
pura verdad? Si la productora es capaz de resolver este dilema, y
hacerlo de forma gratuita, en abierto, Cuatro debería llevarse el
Príncipe de Asturias de la Concordia.
Isla de Mljet (Croacia), playa de Blace. Llegan nadando dos jóvenes
totalmente desnudos: Sonia y Alejandro. Van en busca del amor. Se
autodefinen a cámara. Ella: "querría un hombre guapo, cariñoso,
simpático, con economía, una casa en la costa, con un buen coche... que
lo condujera él, por supuesto", y matiza desde su aragonesa desnudez:
"No soy chica de una noche". Vale.
Él: "Soy un poco golfo, un golfo bueno ¿eh?, y tengo mucho miedo al
compromiso. Lo que quiero de una chica es que huela bien y que sea bien
hablada". Se inicia el cortejo. Ella insiste en que no es chica de una
noche. De pronto aparece Estela: "Me considero un bellezón y soy
maquilladora de muertos", así, sin mas. ¿Pueden un hombre y dos mujeres
aguantar dosis masivas de la pura verdad?, se preguntará la promoción
del programa. "Me quedé muerta cuando vi que llegaba otra", confiesa la
que no es chica de una noche. Muertos-muerta, podría ser un homenaje a
los juegos de palabras de Cabrera Infante... pero no. Todo va muy
rápido. Tonteos, celos incipientes y llega el cuarto, Luis: "Vengo a
romper con todo. Las chicas me dicen que mi miembro es más grande de lo
normal". Tiene posibles. Pequeño revuelo. A la moza que no lo es de una
noche se le ponen los ojos del tío Gilito.
El del miembro y la maquilladora se van de cita por su cuenta. Se
produce un diálogo que deseamos por el bien de España no escuchen los
expertos del Informe Pisa. A ella no le gusta el arte, "bueno, me gusta
Dan Brown y eso del museo de Da Vinci...", "a mí no me gusta leer porque
soy muy vago, pero me gustan muchas cosas, soy polivalente...", "¡Huy!,
con esa palabra me has matado. ¿Qué quiere decir?". En resumen: la que
no era chica de una sola noche resultó serlo. Adán, Eva y la humana
incoherencia.
Ángel S. Harguindey http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/22/television/1413963279_877285.html
Adán y Eva en Cuatro - El reality más friki: desnudos integrales, sexo, incultura y chonismo
Adán, Eva y el láser de diodo
Si Durero levantara la cabeza y viera —cinco siglos después de pintar su celebérrimo díptico Adán y Eva— a los protagonistas del programa homónimo de Cuatro,
puede que no volviera a palmarla. O, al menos, no por el choque
espacio-tiempo. Vería hombres y mujeres desnudos, como sus personajes
bíblicos, y con los genitales realzados, como ellos, con afeites de
distinta naturaleza. Los de los modelos de 1507, camuflados y adornados a
la vez con ramas de manzano. Los de aquí y ahora, camuflados y puestos
espectacularmente de relieve a la vez al despojarlos de la coraza del
vello púbico. Porque, diga lo que diga la promo, en Adán y Eva, el concurso, más que en pelota picada, ellos y ellas van en pelota pelada.
Los concursantes del nuevo programa de citas de Cuatro
van en cueros, sí. Pero no precisamente como su madre los trajo al
mundo. El 100% de los siete concursantes vistos hasta ahora –cuatro
hombres y tres mujeres– en este espacio de búsqueda de pareja
supuestamente a pelo —sin maquillaje, estilismo, trampa ni cartón
ninguno—, salen con toda una producción encima. Todos se han
sometido a un proceso de depilación integral, probablemente mediante
láser de diodo, el método más solicitado hoy en los centros de belleza
que proliferan hasta en el último rincón del último barrio marginal del
país, sobre todo en esas latitudes. Aparecen, ellos y ellas,
desprovistos de todo rastro de pelo en el cuerpo salvo de cuello para
arriba. Ahí, sí, se sueltan la melena.
Alguno de los varones lleva barbas más o menos recortadas o hirsutas,
y cabelleras más o menos salvajes o domadas a tijera. Pero lo más
paradójico es, quizá, lo de alguna de ellas, que se sirve de extensiones
capilares para poder cubrir sus pechos con la resultante cascada de
pelo mientras luce el monte de Venus completamente al raso. Si algo ha
quedado claro con este programa, más allá de que hay gente para todo, es
que el pudor es libre. Que mostrar unos atributos da más vergüenza que
otros. Y que la depilación integral es tendencia absoluta entre los
concursantes de realities.
El 80% del millar de personas de entre 20 y 40 años que se presentaron al casting
del espacio, sabedores de que la desnudez era requisito indispensable
para ser elegidos, llegó “depilado de casa”, según fuentes de Eyeworks,
la productora del formato. Los finalmente seleccionados no recibieron,
aseguran, ninguna sugerencia al respecto, pero el porcentaje de
rasurados se mantuvo más o menos estable. Veremos, por tanto, hombres y
mujeres de pelo en pecho y en pubis en los ocho capítulos que quedan por
emitir desde la idílica playa croata. Pero, de momento, ningun velo,
por muy natural que sea, dificulta la visión de los aparatos
reproductivos de los concursantes por parte de la audiencia. El
misterio, si lo hay, está más en sus ojos que en sus sexos.
Ya lo sabía Durero. Hasta en la desnudez total hay artificio, pose y voluntad de estilo. Ya pueden desgañitarse Madonna, Cameron Díaz o Penélope Cruz con que el vello es bello.
Aquí y ahora, triunfa la alopecia selectiva. Ante semejantes extremos,
quizá la virtud esté, como dijo Aristóteles, en el término medio. Ni
tanto, ni tan calvo.
"Hermosa Juventud" Dirección: Jaime Rosales. Intérpretes: Ingrid García-Jonsson, Carlos Rodríguez, Inma Nieto, Fernando Barona, Juanma Calderón. Género: drama. España, 2014. Duración: 102 minutos. Película no recomendada a menores de 12 años.
Sinopsis: Jaime Rosales (La soledad, Tiro en la cabeza) dirige esta película que se centra en la juventud española y su manera de vivir el día a día en época de crisis.
Ingrid García Jonsson (Todos tus secretos, Eryka's eyes) y Carlos Rodríguez (La pecera de Eva, Inocentes)
dan vida a Natalia y Carlos, dos jóvenes de 20 años enamorados que
hacen todo lo posible por sobrevivir en la España de hoy en día. Sus
limitados recursos no les dejan avanzar como ellos quisieran. No tienen
grandes ambiciones porque no albergan grandes esperanzas. Un día deciden
grabar una película porno amateur para ganar algo de dinero, pero lo
que realmente les cambiará la vida será el nacimiento de Julia, su hija. http://www.espanol.rfi.fr/cultura/20140521-jaime-rosales-no-creo-en-el-optimismo-creo-en-la-esperanza http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/17/actualidad/1400340094_415557.html
Jaime Rosales sitúa Hermosa juventud
en el desolador aquí y ahora, en barrios deprimidos, pero no se centra
en la gente que perdió su trabajo, sino en los jóvenes que nunca han
tenido uno continuado y están llegando a la mosqueante sospecha o a la
desesperada certidumbre de que jamás dispondrán de un contrato digno, ni
siquiera indigno. Es una pareja de poco más de veinte años, enamorada,
de clase baja, sin aspiraciones excesivas, viviendo en las casas
maternas y comiendo de ellas, depositando en las tiendas currículos que
nadie va a mirar, trabajando por 10 euros el día que hay suerte y por
300 cuando se prestan a protagonizar un video de porno casero, a mirar
el cielo tumbados en los parques, haciendo botellón, compartiendo con
los amigos una desesperanza similar, fallando sus precauciones y
engendrando una niña, malviviendo sin dinero, sin nada que hacer, sin
sueños, con una tristeza asfixiante y contagiable.
Tanto ellos como su entorno van justitos de inteligencia, son gente
muy normal, no le piden a la vida nada especial, solo conseguir un
trabajo que les permita llevar una existencia que no esté marcada por la
angustia y la carencia de lo elemental. Lo tienen crudo. Como todos los
nacidos para perder. Emigrar tal vez sea la única salida. Pero también
fuera la supervivencia puede estar asociada a la sordidez.
El cine de Jaime Rosales, del cual desconecté radicalmente ante la
incomprensión y el aburrimiento que me provocaron sus dos anteriores
películas Tiro en la cabeza y Sueño y silencio, recupera con Hermosa juventud
su capacidad para perturbar, para hacer crónicas originales y veraces
de gente acorralada. Rosales utiliza con originalidad en un par de
ocasiones el uso exhaustivo que hacen las personas jóvenes de las nuevas
tecnologías para narrarnos lo que ha ocurrido con sus vidas en el paso
del tiempo. Los actores jóvenes rebosan naturalidad, los diálogos y las
situaciones son creíbles, nada resulta gratuito o suena a impostura. Es
una buena y necesaria película. Carlos Boyero "Crónica de la intemperie" en El País, 30 de mayo 2014. http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/29/actualidad/1401374129_292497.html
Exposición del proyecto "Porno Miseria" de Óscar Monzón y Fosi Vegue. El contexto de crisis se retuerce en
oscuros textos sacados de Internet. Imágenes mentales nacidas de
palabras que nombran los límites del morbo. "1+1=12. Encuentros
Fotografía Contemporánea" es un proyecto auspiciado por el Institut
français de Madrid en el que 12 autores, por parejas, dialogan en la
"Galerie du 10" en 6 exposiciones diferentes durante los meses de marzo,
abril y mayo de 2014. Más información en el blog: http://encuentrosfotografiacontemporanea.blogspot.com.es/2014/04/adelanto-de-porno-miseria-de-fosi-vegue.html
Los autores, Oscar Monzón
(Málaga, 1981) y Fosi Vegue (Talavera, 1976), son viejos amigos,
integrantes del colectivo BlankPaper, de cuya escuela es director Fosi.
Es el creador de varios trabajos fotográficos en los que los ritos y
comportamientos sociales tienen gran importancia, proyectos entre los
que se encuentra “Extremaunción” por el que obtuvo la beca Fotopres.
Óscar es el autor del laureado fotolibro "Karma".
Antes de entrar en la sala, una pista: “El contexto de crisis se
retuerce en oscuros textos sacados de Internet. Imágenes mentales
nacidas de palabras que nombran los límites del morbo”, reza la nota de
prensa. ¿Se han hecho una idea? Bien. Al cruzar el umbral, lo primero
que te preguntas es dónde están las fotos. Parece que la sala está
vacía. Esa es la sorpresa, esta exposición es de dos fotógrafos, pero no
contiene fotos; se compone de frases, practicante invisibles a primera
vista; fragmentos de anuncios más o menos explícitos sobre la
prostitución motivada por la necesidad. Y la reacción que provocan es
claramente la sensación de haber visto algo pornográfico. Sin haberlo
visto. La pornografía de la miseria.
“Fosi ha estado trabajando
en un proyecto que investiga sobre la sexualidad y los roles que
establece. Yo por mi parte, había detectado en el porno que cada vez
había más vídeos relacionados con el intercambio de sexo por dinero,
utilizando la necesidad económica de la gente como forma de dar
verosimilitud. La naturaleza da pie a experimentar y por eso decidimos
abordar el tema y hacerlo de esta manera”, nos cuenta Óscar.
Vegue comenta por qué se decidieron por este contenido: “Gracias a la
libertad que nos han dado los comisarios hemos podido llevar al extremo
esta propuesta. Ambos somos fotógrafos de producción lenta. Además de
contar con una limitación de tiempo desde que se nos propone participar
en esta iniciativa y de tener otros compromisos que nos hacía muy
difícil la producción de material nuevo, nos parecía que era interesante
tratar este tema sin fotografías. Las fotos que acompañan estos
anuncios, en este caso, pueden llevar al espectador y, también al
fotógrafo, a una situación que no era la que buscábamos. Por ello
optamos por el texto”.
“Entrar en la sala supone un acto de
reflexión y pausa”, apunta Fosi. “Te ves obligado a leer esos textos
diminutos en un fondo blanco inmenso. Es la lectura contraria a lo que
hacemos cada día en la red, donde toda la información se agolpa y
dejamos de ver y leer porque esta saturación llega a anestesiarnos”.
Los textos de las paredes están sacados de anuncios de internet de
intercambio sexual por dinero puestos por personas en situación
económica grave, o de gente que se quiere aprovechar de esas
situaciones. Pero también hay algunos de gente que ofrece o busca otros
bienes que no son de primera necesidad. “Ése es el logro del capitalismo
–señala Monzón–; consigue que te conviertas en un esclavo de manera
voluntaria, sin que nadie tenga que perseguirte con un látigo. De alguna
manera, todos lo somos.”
Un matiz a tener en cuenta es el
término “porno-miseria”, que da título a la exposición y tiene un origen
prestado. Como nos explica Fosi, hace referencia a la denominación de
un tipo de cine que se dio en Colombia a partir de los 70 y que,
partiendo de una estética documental, hizo de la pobreza una mercancía
vendible.
También podría decirse que esta exposición viene a
negar lo que muchos fotógrafos ya saben que es falso, aquella máxima
sobre cuánto valen las imágenes frente a las miles de palabras. Óscar:
“Sabemos hasta qué punto una foto puede cambiar de significado según el
contexto o cómo puede utilizarse para manipular”. Fosi matiza que “la
foto, en ocasiones, puede no ser el mejor medio para contar una realidad
sin distraernos de ella. Este era un tema que podía provocar morbo, en
el que las imágenes podían distraer, provocar incluso risa… En cambio
los textos te llevan a imaginarte a esas personas, sus situaciones… Es
el espectador el que tiene que cargar de imágenes cada una de esas
realidades que muestran los textos”.
Pudiera parecer que esta
reserva a mostrar imágenes se contradice con el proyecto, éste sí
fotográfico, que está próximo a presentar Vegue, XYXX, donde se “aborda
el sexo como catalizador de nuestros deseos y contradicciones como
herramienta de control”. Pero matiza que “aunque como tema tiene
elementos en común, en realidad hay bastantes diferencias”. El nuevo
proyecto hace referencia a las situaciones de poder, dominación, placer…
pero también a los estereotipos visuales. “La mayoría de los sujetos
fotografiados repite prácticas sexuales copiadas del cine porno”.
Estos fotógrafos se conocen bien. Pero cuando se les plantea que se
describan mutuamente, aseguran que les resulta difícil hacerlo por esa
miopía que da la cercanía. “Si te refieres a cual es nuestro estilo,
creo que es pronto para hablar de esto, suponiendo que haya que tenerlo”
asegura el autor de Karma. “Lo que si es cierto es que tenemos ambos
una inquietud por mostrar ciertos temas. El trabajo de Fosi, a mi
parecer, es muy coherente desde su proyecto “Extremaunción”, y este
último que viene a cerrar el círculo.”
Óscar y Fosi son dos
personas modestas. En la sala de exposiciones no aparecen sus nombres.
Sólo el título de la expo. En cambio, se encuentran el ojo del huracán
que se está dando en la fotografía actual, donde parece que en los
últimos meses están madurando los frutos de lo sembrado en los últimos
años. Pero alertan de esa visión. “Es una especie de burbuja, y los
resultados tendrán que verse a largo plazo ” pronostica Monzón. Vegue es
menos pesimista, “llevamos muchos años trabajando. Y lo seguiremos
haciendo después de que esto pase. ¿Que hay un momento más dulce donde
es más fácil exponer o tener difusión de tus libros? Bienvenido sea.
Pero cuando pase, seguiremos como antes”. “El problema –apunta Óscar–
puede ser la sobre saturación. De golpe se programan exposiciones
colectivas bajo epígrafes parecidos, donde aparecen los mismos autores
mezclados. Que el público pueda entender esto como una moda no es
consecuente con la seriedad y el tiempo que se ha dedicado a muchos
trabajos”.
La "porno miseria" da mucho de si y si se empieza a investigar un poco podemos ver que estamos rodeados de ella casi sin darnos cuenta.
Anuncio en un contenedor de vidrio en el barrio valenciano de Russafa.
Anuncios en páginas de internet con la palabra "necesidad".
La última cinta de Jaime Rosales no dista mucho de la realidad y por ello es tan necesaria la reflexión. Los tiempos de crisis dan lugar a cierto tipo de páginas por internet que buscan chic@s jóvenes españoles que quieran ganar dinero vendiendo imágenes de su cuerpo realizando actos sexuales amateur. La coyuntura actual en España debido a la crisis y falta de oportunidades ha dado lugar a este tipo de páginas en internet que brindan otro tipo de oportunidades de ganar dinero fácil a jóvenes que se quieran prestar a ello.
Enfermizos intercambios de pareja.
El dinero compra a la juventud española a cambio de sexo en los tiempos que corren.