Aquellos que esperan es un proyecto multiformato en constante
crecimiento que pretende documentar la vida del barrio madrileño de
Orcasur, uno de los distritos más afectados por el desempleo, la
exclusión y el desamparo de la capital. Construido con las manos de sus
vecinos, odiado y amado por los que lo viven a diario y por los que lo
sufren, las calles de Orcasur quedan sumidas en luces y sombras, el
vecindario surgió como un conjunto de tres poblados de viviendas
sociales creadas como provisionales a mediados de los años 50. Desde
su nacimiento, el barrio ha afrontado distintos retos como el olvido
institucional, la lucha contra la marginalidad o la ausencia de
infraestructuras clave. Durante los años 70, solo el 11% de las
viviendas contaba con agua corriente y en los 80 el barrio padeció el
azote de la heroína. Con una renta per capita notablemente inferior a
la media de la ciudad y una cifra de paro que sobrepasa el 25%,
centenares de vecinos de Orcasur viven en estado de espera un presente
arduo y un futuro incierto. La obra fotográfica la llevará a cabo un
colectivo que ha documentado el barrio durante los últimos ocho meses,
captando la rutina y la vida de decenas de protagonistas. Este primer
acercamiento quedó reflejado en la web www.aquellosqueesperan.org donde, a través de distintos formatos documentales, se estableció un primer esbozo de la tesis.
"Aquellos que esperan" surge el encuentro de los tres fotógrafos:
Diego Sánchez (1989), Borja Larrondo (1987) y Pablo López (1987)
"Las fotos de grupo son buenas. Me gusta el hecho de que no solo los vemos como "víctimas", sino también como personas bien vestidas que dan la impresión de que
Orcasur, en el fondo, tampoco está tan mal. Creo que fue buena idea
dejar entrever el mercado en la parte superior del fondo de la imagen,
ya que aporta un poco más de contexto y permite que el efecto final sea
más impactante."
Tres colegas se cuelgan sus cámaras al cuello y salen de "safari fotográfico" por "ese lugar inhóspito" según algunas palabras del texto de la descripción del proyecto Aquellos que esperan realizado en el distrito de Orcasur en el sur de Madrid. Un espacio urbano y social que a los ojos de unos chavales más acostumbrados a pasear por Malasaña ha debido de resultar bien chocante. No es de extrañar tampoco que un banco como La Caixa pague un proyecto de estas características donde al final lo que nos encontramos en las imágenes es un rito de iniciación o desvirgamiento que les permite a los jóvenes fotógrafos conocer un poco más sobre como es la vida en un barrio de estas características. Esta bien acercarse a estos lugares pero sobra postureo y falta mojarse un poco más. Hay una pregunta que me surge todo el tiempo mirando las imágenes ¿qué intenta aportar el proyecto en si mismo para mejorar la situación de estos colectivos del barrio? en el caso de que lo pretenda.
Y para terminar como dice Peter Marlow: "Orcasur, en el fondo, tampoco esta tan mal."
La cámara encuadra a el 'Cristo', el 'Martillo' y el 'Voltereta',
jóvenes delincuentes envueltos en una trama de tráfico de drogas que
transcurre en un barrio marginal cualquiera.
Detrás del visor podrían estar Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma. Sin embargo, "Criando Ratas" acaba de ser filmada en Alicante por Carlos Salado, un director novel, licenciado en estudios cinematográficos en Ciudad de la Luz , que compagina la creación de proyectos audiovisuales con su faceta de compositor musical.
Con "Criando ratas", Salado ha querido mostrar "desde dentro" el submundo de las bandas juveniles callejeras huyendo del cine convencional que, en su opinión, retrata estos ambientes de manera "superficial y falseada".
Esta película, dice el director, "persigue la verosimilitud, dando como resultado un 'cine underground' extremadamente natural".
Se trata, añade, de una revisión del género "quinqui",
tan en boga durante los años ochenta, aunque con un acercamiento mucho
menos ortodoxo, que reniega de actores convencionales y "abandona la narración clásica para conseguir una obra más realista y cercana, un estilo alternativo que pretende transgredir".
Las temáticas de este cine "neoquinqui" son muy similares a los que se trataban en películas como "Perros callejeros", "El pico" o "Yo, "El Vaquilla" y plantea conceptos como la pobreza, el mestizaje, la exclusión social, el machismo o la cultura gitana.
"Nos diferenciamos, apunta el director, "en que los métodos de rodaje
y la planificación de aquellas cintas era mucho más elaborada, además
de contar con un presupuesto mucho mayor".
Para poner en marcha su idea, Carlos Salado dispuso solo de 5.000
euros financiados por "amigos y familiares" e invertidos exclusivamente
en cámaras y en material de sonido.
Sin embargo, una vez finalizada, las nuevas plataformas de
digitalización y difusión en internet abren nuevas posibilidades para un
equipo tan modesto. "Y también están los festivales", apunta.
Este trabajo es fruto de dos años de investigación en los que Salado se "pateó" varios barrios deprimidos de Alicante,
hablando con mucha gente, escuchando sus historias de delincuencia, de
años de cárcel, de expectativas y fracasos, que incorporó posteriormente
a un guión.
El acercamiento a estas barriadas le sirvió además para entablar una profunda amistad con muchos de sus vecinos y para escoger al elenco de casi un centenar de actores "naturales"
entre los que ha encontrado verdaderos "talentos". "He encontrado a
gente muy responsable, que aguantaba jornadas de rodaje de entre ocho y
doce horas y que tenían la capacidad de contar estas historias desde la
más absoluta verdad porque muchos de ellos las habían vivido en primera
persona. Son un valor añadido", indica.
Las más de 70 localizaciones han sido rodadas en zonas de Alicante como Colonia Requena, Mil Viviendas o Virgen del Remedio.
Con ellas se ha configurado el escenario ficticio en el que se
desenvuelve "El Cristo", el joven protagonista que, bajo los efectos de
la droga y en un estado de desesperación, irá cometiendo una serie de
errores fatales mientras trata de saldar la deuda contraída con uno de
los narcotraficantes más poderosos del barrio. Artículo de Daniel Moltó para El Mundo: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/30/alicante/1333097983.html
Después de algunos videos polémicos
(como aquel en el que asesinan literalmente a Pitbull) el dúo
sudafricano Die Antwoord presenta su tercer disco Donker Mag ("Poder oscuro", en
afrikaans). La mezcla entre hip hop, rap, techno y electro (entre otros
géneros) es una fuerte y muy terrenal versión de la música de la calle.
Formado por Watkin Tudor Jones (Ninja) y Yolandi Visser (Yo-Landi
Vi$$er), Die Antwoord cuenta con un sonido salido de una imaginería
callejera llevada al exabrupto.
En su más reciente producción lo salvaje
y agresivo se unen con la energía del dance de principios de los
noventa. Este reclamo de existencia llamado zef, resulta en un actitud
que podemos ver en el hip hop estadounidense pero más agresiva y con
mayor vivacidad. Dada la situación social y política de su país natal,
Sudáfrica, su presencia visual y sonora toma mucho sentido, un ambiente
de historias cruzadas en donde emerge la respuesta ("Die Antwoord", en afrikaans) desde la oscuridad, bravucona, salvaje y desaforada.
El tiempo pasa muy despacio en Sudáfrica. Quizás por eso Die Antwoord parecen venidos de aquella época de duetos "chica-canta chico-rapea"
(los noventa y su obsesión por combinar rap y melodías dulzonas) y, al
mismo tiempo, son la versión refinada (o mejor destilada) y tribal del
obtuso witch house, el penúltimo grito en cuanto a producciones molonas.
Su potente imagen apela a los más bajos instintos y retrata los
estratos menos favorecidos de la sociedad sudafricana, donde la
integración racial y lingüística es una forzada realidad, pero también
donde las drogas alienantes, el sexo y la violencia gratuita son la
única diversión posible. Poco importa si su pose es auténtica o no.
"Hermosa Juventud" Dirección: Jaime Rosales. Intérpretes: Ingrid García-Jonsson, Carlos Rodríguez, Inma Nieto, Fernando Barona, Juanma Calderón. Género: drama. España, 2014. Duración: 102 minutos. Película no recomendada a menores de 12 años.
Sinopsis: Jaime Rosales (La soledad, Tiro en la cabeza) dirige esta película que se centra en la juventud española y su manera de vivir el día a día en época de crisis.
Ingrid García Jonsson (Todos tus secretos, Eryka's eyes) y Carlos Rodríguez (La pecera de Eva, Inocentes)
dan vida a Natalia y Carlos, dos jóvenes de 20 años enamorados que
hacen todo lo posible por sobrevivir en la España de hoy en día. Sus
limitados recursos no les dejan avanzar como ellos quisieran. No tienen
grandes ambiciones porque no albergan grandes esperanzas. Un día deciden
grabar una película porno amateur para ganar algo de dinero, pero lo
que realmente les cambiará la vida será el nacimiento de Julia, su hija. http://www.espanol.rfi.fr/cultura/20140521-jaime-rosales-no-creo-en-el-optimismo-creo-en-la-esperanza http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/17/actualidad/1400340094_415557.html
Jaime Rosales sitúa Hermosa juventud
en el desolador aquí y ahora, en barrios deprimidos, pero no se centra
en la gente que perdió su trabajo, sino en los jóvenes que nunca han
tenido uno continuado y están llegando a la mosqueante sospecha o a la
desesperada certidumbre de que jamás dispondrán de un contrato digno, ni
siquiera indigno. Es una pareja de poco más de veinte años, enamorada,
de clase baja, sin aspiraciones excesivas, viviendo en las casas
maternas y comiendo de ellas, depositando en las tiendas currículos que
nadie va a mirar, trabajando por 10 euros el día que hay suerte y por
300 cuando se prestan a protagonizar un video de porno casero, a mirar
el cielo tumbados en los parques, haciendo botellón, compartiendo con
los amigos una desesperanza similar, fallando sus precauciones y
engendrando una niña, malviviendo sin dinero, sin nada que hacer, sin
sueños, con una tristeza asfixiante y contagiable.
Tanto ellos como su entorno van justitos de inteligencia, son gente
muy normal, no le piden a la vida nada especial, solo conseguir un
trabajo que les permita llevar una existencia que no esté marcada por la
angustia y la carencia de lo elemental. Lo tienen crudo. Como todos los
nacidos para perder. Emigrar tal vez sea la única salida. Pero también
fuera la supervivencia puede estar asociada a la sordidez.
El cine de Jaime Rosales, del cual desconecté radicalmente ante la
incomprensión y el aburrimiento que me provocaron sus dos anteriores
películas Tiro en la cabeza y Sueño y silencio, recupera con Hermosa juventud
su capacidad para perturbar, para hacer crónicas originales y veraces
de gente acorralada. Rosales utiliza con originalidad en un par de
ocasiones el uso exhaustivo que hacen las personas jóvenes de las nuevas
tecnologías para narrarnos lo que ha ocurrido con sus vidas en el paso
del tiempo. Los actores jóvenes rebosan naturalidad, los diálogos y las
situaciones son creíbles, nada resulta gratuito o suena a impostura. Es
una buena y necesaria película. Carlos Boyero "Crónica de la intemperie" en El País, 30 de mayo 2014. http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/29/actualidad/1401374129_292497.html
Exposición del proyecto "Porno Miseria" de Óscar Monzón y Fosi Vegue. El contexto de crisis se retuerce en
oscuros textos sacados de Internet. Imágenes mentales nacidas de
palabras que nombran los límites del morbo. "1+1=12. Encuentros
Fotografía Contemporánea" es un proyecto auspiciado por el Institut
français de Madrid en el que 12 autores, por parejas, dialogan en la
"Galerie du 10" en 6 exposiciones diferentes durante los meses de marzo,
abril y mayo de 2014. Más información en el blog: http://encuentrosfotografiacontemporanea.blogspot.com.es/2014/04/adelanto-de-porno-miseria-de-fosi-vegue.html
Los autores, Oscar Monzón
(Málaga, 1981) y Fosi Vegue (Talavera, 1976), son viejos amigos,
integrantes del colectivo BlankPaper, de cuya escuela es director Fosi.
Es el creador de varios trabajos fotográficos en los que los ritos y
comportamientos sociales tienen gran importancia, proyectos entre los
que se encuentra “Extremaunción” por el que obtuvo la beca Fotopres.
Óscar es el autor del laureado fotolibro "Karma".
Antes de entrar en la sala, una pista: “El contexto de crisis se
retuerce en oscuros textos sacados de Internet. Imágenes mentales
nacidas de palabras que nombran los límites del morbo”, reza la nota de
prensa. ¿Se han hecho una idea? Bien. Al cruzar el umbral, lo primero
que te preguntas es dónde están las fotos. Parece que la sala está
vacía. Esa es la sorpresa, esta exposición es de dos fotógrafos, pero no
contiene fotos; se compone de frases, practicante invisibles a primera
vista; fragmentos de anuncios más o menos explícitos sobre la
prostitución motivada por la necesidad. Y la reacción que provocan es
claramente la sensación de haber visto algo pornográfico. Sin haberlo
visto. La pornografía de la miseria.
“Fosi ha estado trabajando
en un proyecto que investiga sobre la sexualidad y los roles que
establece. Yo por mi parte, había detectado en el porno que cada vez
había más vídeos relacionados con el intercambio de sexo por dinero,
utilizando la necesidad económica de la gente como forma de dar
verosimilitud. La naturaleza da pie a experimentar y por eso decidimos
abordar el tema y hacerlo de esta manera”, nos cuenta Óscar.
Vegue comenta por qué se decidieron por este contenido: “Gracias a la
libertad que nos han dado los comisarios hemos podido llevar al extremo
esta propuesta. Ambos somos fotógrafos de producción lenta. Además de
contar con una limitación de tiempo desde que se nos propone participar
en esta iniciativa y de tener otros compromisos que nos hacía muy
difícil la producción de material nuevo, nos parecía que era interesante
tratar este tema sin fotografías. Las fotos que acompañan estos
anuncios, en este caso, pueden llevar al espectador y, también al
fotógrafo, a una situación que no era la que buscábamos. Por ello
optamos por el texto”.
“Entrar en la sala supone un acto de
reflexión y pausa”, apunta Fosi. “Te ves obligado a leer esos textos
diminutos en un fondo blanco inmenso. Es la lectura contraria a lo que
hacemos cada día en la red, donde toda la información se agolpa y
dejamos de ver y leer porque esta saturación llega a anestesiarnos”.
Los textos de las paredes están sacados de anuncios de internet de
intercambio sexual por dinero puestos por personas en situación
económica grave, o de gente que se quiere aprovechar de esas
situaciones. Pero también hay algunos de gente que ofrece o busca otros
bienes que no son de primera necesidad. “Ése es el logro del capitalismo
–señala Monzón–; consigue que te conviertas en un esclavo de manera
voluntaria, sin que nadie tenga que perseguirte con un látigo. De alguna
manera, todos lo somos.”
Un matiz a tener en cuenta es el
término “porno-miseria”, que da título a la exposición y tiene un origen
prestado. Como nos explica Fosi, hace referencia a la denominación de
un tipo de cine que se dio en Colombia a partir de los 70 y que,
partiendo de una estética documental, hizo de la pobreza una mercancía
vendible.
También podría decirse que esta exposición viene a
negar lo que muchos fotógrafos ya saben que es falso, aquella máxima
sobre cuánto valen las imágenes frente a las miles de palabras. Óscar:
“Sabemos hasta qué punto una foto puede cambiar de significado según el
contexto o cómo puede utilizarse para manipular”. Fosi matiza que “la
foto, en ocasiones, puede no ser el mejor medio para contar una realidad
sin distraernos de ella. Este era un tema que podía provocar morbo, en
el que las imágenes podían distraer, provocar incluso risa… En cambio
los textos te llevan a imaginarte a esas personas, sus situaciones… Es
el espectador el que tiene que cargar de imágenes cada una de esas
realidades que muestran los textos”.
Pudiera parecer que esta
reserva a mostrar imágenes se contradice con el proyecto, éste sí
fotográfico, que está próximo a presentar Vegue, XYXX, donde se “aborda
el sexo como catalizador de nuestros deseos y contradicciones como
herramienta de control”. Pero matiza que “aunque como tema tiene
elementos en común, en realidad hay bastantes diferencias”. El nuevo
proyecto hace referencia a las situaciones de poder, dominación, placer…
pero también a los estereotipos visuales. “La mayoría de los sujetos
fotografiados repite prácticas sexuales copiadas del cine porno”.
Estos fotógrafos se conocen bien. Pero cuando se les plantea que se
describan mutuamente, aseguran que les resulta difícil hacerlo por esa
miopía que da la cercanía. “Si te refieres a cual es nuestro estilo,
creo que es pronto para hablar de esto, suponiendo que haya que tenerlo”
asegura el autor de Karma. “Lo que si es cierto es que tenemos ambos
una inquietud por mostrar ciertos temas. El trabajo de Fosi, a mi
parecer, es muy coherente desde su proyecto “Extremaunción”, y este
último que viene a cerrar el círculo.”
Óscar y Fosi son dos
personas modestas. En la sala de exposiciones no aparecen sus nombres.
Sólo el título de la expo. En cambio, se encuentran el ojo del huracán
que se está dando en la fotografía actual, donde parece que en los
últimos meses están madurando los frutos de lo sembrado en los últimos
años. Pero alertan de esa visión. “Es una especie de burbuja, y los
resultados tendrán que verse a largo plazo ” pronostica Monzón. Vegue es
menos pesimista, “llevamos muchos años trabajando. Y lo seguiremos
haciendo después de que esto pase. ¿Que hay un momento más dulce donde
es más fácil exponer o tener difusión de tus libros? Bienvenido sea.
Pero cuando pase, seguiremos como antes”. “El problema –apunta Óscar–
puede ser la sobre saturación. De golpe se programan exposiciones
colectivas bajo epígrafes parecidos, donde aparecen los mismos autores
mezclados. Que el público pueda entender esto como una moda no es
consecuente con la seriedad y el tiempo que se ha dedicado a muchos
trabajos”.
La "porno miseria" da mucho de si y si se empieza a investigar un poco podemos ver que estamos rodeados de ella casi sin darnos cuenta.
Anuncio en un contenedor de vidrio en el barrio valenciano de Russafa.
Anuncios en páginas de internet con la palabra "necesidad".
La última cinta de Jaime Rosales no dista mucho de la realidad y por ello es tan necesaria la reflexión. Los tiempos de crisis dan lugar a cierto tipo de páginas por internet que buscan chic@s jóvenes españoles que quieran ganar dinero vendiendo imágenes de su cuerpo realizando actos sexuales amateur. La coyuntura actual en España debido a la crisis y falta de oportunidades ha dado lugar a este tipo de páginas en internet que brindan otro tipo de oportunidades de ganar dinero fácil a jóvenes que se quieran prestar a ello.
Enfermizos intercambios de pareja.
El dinero compra a la juventud española a cambio de sexo en los tiempos que corren.